Comienzos… instituciones educativas y parroquia de Requena

Apenas terminada la Asamblea Vicarial, nos vimos ante las programaciones del mes de marzo. En estas latitudes, es el tiempo en que muchas tareas vuelven a su normalidad, también cuando el nivel de los ríos sube y sube, inundando tantas tierras de cultivo como centros poblados; alguno de ellos sufre fuertemente el desgaste que producen las aguas, aparentemente mansas, que van socavando las tierras y haciendo retroceder las casas de los moradores (así, como nos dice, Samán, Tibi Playa II y muchos más). Varios pueblos han estado y siguen estando sufriendo fuertemente a causa de la crecida (pueblos casi completamente inundados, como Flor de Punga). “Y eso que todavía estamos en marzo”, dicen algunos. También en Requena, en el mismo pueblo, varias calles están ya inundadas, alagadas. Esta situación causa el retraso en el inicio del año escolar.

Inicio del nuevo curso

El 12 de Marzo era el día indicado. El “Buen Inicio del Año Escolar”. Todos podemos aprender, aunque a ritmos diferentes, pero nadie se queda atrás. Son los eslóganes que se repiten, se enmarcan en grandes o pequeños murales. Momentos especiales, discursos, viajes de algunas autoridades para que su presencia dé realce al inicio. Buenos deseos para todos. Que las obras que se están realizando acaben pronto. Que ningún niño quede sin escolarizar. Que los padres lleven sus niños a los colegios. Y muchas cosas más.

Y no podemos sino unirnos a tan buenos deseos. Aunque también sabemos que pronto, ya en verdad, muchos centros retardarán hasta donde puedan el “Buen inicio”. A algunos les servirá de excusa que los padres están ausentes o que el río está creciendo. Cada año se repite la misma historia. Comprobamos que nadie remedia el mal que se hace a tantos niños que no reciben lo que es su derecho: una buena educación y enseñanza. Además, muchos que se creen profesionales, abandonan sus lugares de trabajo, o mejor a las personas que deben educar, no cumplen sus obligaciones y luego pasan a cobrar por lo no trabajado y de lo que se sienten con todos los derechos. ¡Lástima!

Puede ver más fotos de estos días aquí

Como Parroquia San Antonio de Padua, hemos dado inicio a varias actividades. Así, el día 11 de marzo iniciamos las clases de Teología, con muy buena participación y parece que con perspectivas de ir a más. Al día de hoy, son 30 los adultos que participan en estas clases que se desarrollan los lunes y martes, después de la Eucaristía. ¡Que el ánimo y las ganas no decaigan!

Encuentro formativo para catequistas y misa de envío

Desde semanas antes, anunciamos el inicio de la catequesis, informamos de los lugares donde se desarrolla esta actividad formadora y evangelizadora. Invitamos a todos los que puedan, deseen, sientan la llamada a colaborar en esta obra misional.

También este año hemos tenido una respuesta muy generosa. La programación este año ha sido de dos días de cursillo, después de la Eucaristía y en el Centro de Emaús, y un día de convivencia, en el Asilo.

La Parroquia San Antonio de Padua cuenta con 10 Centros de Catequesis, y deseamos abrir uno más este año, en el barrio de Mariátegui.

Una vez más, dejo la información de esta actividad al profesor y catequistas Juan Luis Pacaya Silvano.

Hno Juan Oliver

I Jornada de reflexión para catequistas

 Quiero ser catequista en la Iglesia

En el Centro de Formación Catequética “Emaús”, en los días jueves 14 y viernes 15 de los corrientes, a horas de 7:30 a 9:00 p.m.; se dieron cita todos aquellos que sintieron la llamada a ser catequistas. Había profesores de todos los niveles, personas adultas y jóvenes, todos comprometidos con la tarea ministerial de la Catequesis parroquial. El reencuentro (aproximadamente casi 100 participantes, con algunas religiosas y religiosos) de algunos de ellos, que ya tienen trayectoria y otros que por primera vez se unen a esta misión, hizo del momento vivir, emotivos y cálidos sentimientos de unidad fraternal.

Decir “Sí” al llamado del Señor, en un mundo mediatizado por el interés al dinero y el “dónde obtengo más, con poco esfuerzo”, hacen difícil la respuesta hoy. Por ello, es meritorio resaltar la respuesta de los docentes que, quieren dar su tiempo, su fe, su vida al servicio de la Iglesia en generosidad gratuita.

A ello apuntó la reflexión de Mons. Juan Oliver Climent: ¿Vale la pena ser catequista en el mundo de hoy? Y con sabia metodología, juntó a un catequista “antiguo” con un “nuevo” para que éste le cuente su experiencia al nuevo “si vale la pena ser catequista” y qué piensa éste al respecto.

Voluntariamente se compartió en plenario lo dialogado en las parejas; respuestas convincentes y cargadas de emoción se escucharon. Sin embargo, también hay que resaltar que: “nadie puede dar lo que no tiene”. Ante ello, Mons. Juan Oliver, hizo reflexionar sobre “el ser del catequista”. Primero debe “ser”, “persona”, “esencia”, “orante”, “creyente”, “convencido de su fe”; para poder compartir lo que “es” y lo que “tiene” con los demás.

Así de vivió el día primero.

En el segundo día de preparación, la reflexión se planteó sobre “los llamados que Dios hizo a los hombres” a través de la historia: Abraham, Samuel, Jeremías y los llamados de Jesús a sus primeros discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan, la llamada a Mateo y los discípulos de Emaús.

Se formaron equipos de trabajos, para interiorizar los textos bíblicos dados. Después de reflexionar, se compartió en plenario lo vivido en los grupos. Sobre todo se pudo notar que todos los grupos se comprometían y daban el “¡Sí, Señor!”, quiero hacer tu voluntad.

Así terminó el día segundo.

Y empezó el día tercero, a horas 8:00 a.m. en el asilo de Ancianos, local donde funciona el Centro Educativo Básico Especial “Manos Unidas”, a ejemplo de Jesús que se apartaba para orar; se congregaron los catequistas, para la Jornada de Oración y reflexión, antes de realizar la misión evangelizadora.

En la mañana cálida, se empezó con la oración, meditando, además de los cantos, el Salmo 138: “Señor tú me sondeas y me conoces”, la lectura del Evangelio de San Juan 15, 1-8 y se rezaron a dos coros dos textos y oraciones de san Francisco de Asís: las Alabanzas al Dios altísimo y la Paráfrasis del Padre Nuestro.

Después del desayuno cuaresmal. En diapositivas, Mons. Juan Oliver, como en un vuelo panorámico de avión, explicó amenamente, la geografía, la creación, ubicación, dimensiones, las comunidades religiosas, las parroquias y necesidades de nuestro Vicariato. Acaso porque muchos de nosotros desconocemos? Sea cual haya sido su intención, fue un viaje ilustrativo que muchos no sabíamos.

Los temas para la reflexión del día fueron muchos y variados. También se formaron equipos de trabajo para cada tema. En lo que correspondió a mi equipo fue referido a QUIERO SER CATEQUISTA EN LA IGLESIA, indicando que el catequista vive su fe no en solitario, sino en comunidad; debe conservar esa filiación concreta con la Iglesia.

Es en la Iglesia, en la parroquia, donde “los catequistas” prestan un servicio para engrandecer a la misma. ¿Sabes qué actividades realiza tu parroquia? Muchas.

  • Talleres de capacitación para profesores de religión y demás niveles.
  • Escuela Superior de Estudios Teológicos para profesores de religión.
  • Atención primaria de la salud y parto en comunidades donde hay promotores(as).
  • Campañas de salud visual y medicina general a través de Caritas.
  • Proyecto Ancianitos abandonados y en extrema pobreza.
  • La catequesis parroquial en 11 capillas o centros catequéticos.
  • La Eucaristía diaria en la Catedral y en la capilla de Tarapacá.
  • Apoyo social y préstamos económicos a los profesores a través de Cáritas. Etc.
  • Apoyo a la educación sus 8 centros de convenio. Inicial, Primaria, secundaria, Centro especial para niños con discapacidad, centros superiores para profesores y técnicos.

Después de la puesta en plenario y explicación de todas las conclusiones de los equipos, se pasó al almuerzo: tallarines con pollo, plátanos fritos, frijoles y un tanto de arroz, ¡ah!, y su refresco. Fue un almuerzo de pascua de resurrección.

Un breve descanso en la sobremesa, ya de vuelta en el auditorio, se prosiguió con las recomendaciones de Mons. Juan Oliver, sobre el trabajo y actividades a realizar, la evaluación de la jornada y la preparación de la Eucaristía para la despedida.

Llegada la hora se celebró la Eucaristía, juntos como hermanos al encuentro del Señor. Todos gozosos y entusiasmados recibimos la bendición de Dios, y recibiendo también su mensaje de que “Sois la semilla que ha de crecer”.

Aún quedaba la Misa de envío, que se celebraría el día domingo 17 en la Catedral a horas 7:00 p.m. a la que todos fueron invitados; así fue, y terminó este día. Y la primera actividad para los catequistas.

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El día domingo, Día del Señor, cada catequista ya decidió en que capilla o centro realizará su misión, está presente primero, para la inscripción de los niños, antes se celebra la Liturgia de la Palabra o la Eucaristía, según la agenda dominical de Mons. Juan.

Se inscribieron a los niños que asiduamente asistieron a la celebración de la liturgia. Nuestra capilla “Santa Rosa” del barrio de Jerusalén, estaba medianamente llena.

Llegó la tarde, momento de asistir a la catedral para la Misa de Envío. Todo estaba ya preparado. Con entrada procesional de los catequistas y conducidos por su pastor Mons. Juan Oliver, empezó la Santa Misa, cantando: ”Iglesia peregrina”. En este segundo domingo de cuaresma, por la liturgia previamente preparada, como que se vivió ya la Pascua de Resurrección.

Que todo esto que vi y sentí, no sea un espejismo o simple pasión. Ruego al Espíritu Santo guíe nuestro accionar hoy, mañana y siempre; para que todo lo que hacemos sea para la gloria de Dios y de los bienaventurados padres San Francisco y Santa Clara de Asís.

Requena, 18 de marzo de 2019

Juan Luis.