Viaje por el Vicariato (1ª parte)

El curso escolar se termina aquí a final dle año civil. Siempre, llegadas estas fechas procuro visitar el máximo de parroquias y poblados para comprobar sus logros, terminar el curso de catequesis y administrar el sacramento de la confirmación. Hemos estado del 25 de noviembre al 7 de diciembre. Algunos pueblos los visitamos en nuestro ascenso por el río y a la vuelta camino de Requena. La primera parte abarca sólo hasta fin de noviembre.

Jenaro Herrera

El día 25 estuvimos en Jenaro Herrera para la celebración del sacramento de la Confirmación. Después de la Misa de las 7 de la mañana, en la Catedral, iniciamos el viaje y llegamos una hora después a Jenaro Herrera. Tuvimos tiempo para visitar a las hermanas, al hermano Antonio y a la voluntaria (Ana María Polo) que está pasando allí unos días. La celebración eucarística inició a las 10 de la mañana.

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El templo estaba muy bien adornado y el grupo de la pastoral juvenil fue el encargado de los cantos, moniciones, lecturas. Fueron 9 los jóvenes que recibieron el sacramento, todos ellos estudiantes de Secundaria. Participaron activamente y una de las jóvenes dio su testimonio espontaneo de la importancia de la preparación y el significado que para ella tiene el sacramento.

Al terminar la celebración, después de las fotos, nos invitaron a un compartir en el salón parroquial; asistieron los confirmados con sus padres y padrinos.

Almorzamos con las hermanas y con el padre Antonio. Pero enseguida nos dirigimos al puerto para embarcarnos: Ana hacia Iquitos; nosotros, hacia Requena.

Bretaña

El día 26 de noviembre, lunes, a primera hora, iniciamos el viaje que nos llevará, Dios mediante, por casi todas las Parroquias del Vicariato, en lo que es habitual, para encontrarme con los religiosos y religiosas y con las comunidades del Vicariato. La tarde del domingo terminó con un gran aguacero y así continuó durante casi toda la noche. No obstante, seguimos con el plan que nos habíamos trazado y salimos de Requena a las 5’30 de la mañana. Viajamos Romel, Arnau Climent (un joven de Carcaixent que nos está visitando) y yo. Esta vez viajamos con el deslizador del I.S. Pedagógico, el Ukamampi (“siempre preparados”).

El cielo no presagiaba cambios. Llovía no con intensidad, pero sí de forma persistente. El río, muy crecido para la época del año, presentaba su lecho lleno de palos (la “palizada”), que había que ir sorteando para no chocar; la pericia del Romel, siempre atento a todo y resistiendo la lluvia, nos daba seguridad en todo momento.

Serían las 8’45 cuando llegamos a Bretaña, al puerto de la Compañía petrolífera. Allí nos esperaban Andreu Susarte (sacerdote de la diócesis de Valencia), Jackson y su hijita. Todo tenía que ser rápido; tiempo solo para entregar los encargos que llevaba y saludarles. No cesaba de llover. La orilla del río estaba muy resbalosa. Fue una alegría verles allí y escucharles que las mejoras en la iglesia y en la casa continúan a buen ritmo y, sobre todo, que ellos estaban bien.

Proseguimos inmediatamente el viaje. Nos quedaba mucho trecho hasta Juancito. El tiempo no ayudaba más que a refugiarse en el interior del deslizador e intentar dormir. Lo conseguimos a ratos.

Juancito

Llegamos a Juancito hacia las 13 horas. El tiempo, un poco más calmado. Avisamos a Ricardo de nuestra llegada y pronto se presentó en casa. Nos tenía preparado un buen almuerzo y nos fuimos a descansar. La tarde la dedicamos a conversar sobre la vida del pueblo, la enfermedad que todavía persistía en el pueblo… y otros asuntos. Celebramos la Eucaristía con los hermanos que acudieron. Fue una tarde tranquila y bien aprovechada.

Painaco

El martes, día 27, nos dirigimos a Painaco, un caserío pequeño cercano a Juancito, que ha sufrido en los últimos años numerosos derrumbes del terreno y el traslado de ubicación, de hecho, del anterior poblado, han surgido dos nuevos. Viajamos en el deslizador, aunque también se puede llegar por tierra, pero es más lento.

Al llegar, serían las 9’15, estaba mucha gente en la escuela de Inicial, donde tuvimos la celebración del bautismo. Primeramente el hermano Ricardo completó los datos de las partidas de los niños que iban a recibir el sacramento (fechas, nombres); y, continuación expliqué el significado del sacramento y algunas partes y símbolos de la celebración.

La “capilla” estaba llena de participantes; otros estuvieron siguiendo la celebración desde el exterior, asomados a las ventanas. Los demás detalles de la celebración, los cantos y el adorno del lugar fueron preparados por el animador, el señor Carlos. Todo muy bien y la celebración muy participada. Recibieron el bautismo más de 30 niños y algunos adultos.

Después, visitamos el nuevo cementerio, situado a media hora del pueblo, en dirección al interior de la selva. Hasta el momento, solo tres personas han recibido sepultura en él.

Terminado todo, el animador nos invitó a un rico caldo de gallina regional y regresamos a Juancito. Calor intenso. Sol de tormenta. Todo puede suceder. Tuvimos tiempo para conversar con la directora del CETPRO y con algunos profesores. Las mismas inquietudes: la falta de medios, la poca asistencia de los alumnos y la falta de perseverancia. Como podremos comprobar en otros centros, todo es cierto y convendría intentar abrir nuevas especialidades, más prácticas y que respondan a las necesidades reales de los pueblos,

Al caer la tarde, celebramos la Eucaristía y el sacramento del Bautismo. El hermano Ricardo lo había preparado todo con mucho esmero, sobre todo a los que iban a ser bautizados y a los padres y padrinos. Di las gracias a toda la comunidad y, muy especialmente, a los que cuidan la capilla y participan activamente en las acciones formativas de los niños y jóvenes.

Tierra Blanca

Día 28, temprano, antes de las seis, salimos de Juancito hacia Tierra Banca. Muchas atenciones hemos recibido de parte de Ricardo, quien hace una meritoria labor en el pueblo, tanto en lo educativo como en lo pastoral. Gracias, hermano.

Llegamos bien y rápidamente a Tierra Blanca. Como el río está crecido, pudimos llegar hasta el mismo pueblo. Una vez más comprobamos los efectos devastadores del agua: el pueblo de San Juan de Tierra Blanca, prácticamente no existe, Nos trasladamos prontamente a la Misión y llegamos a la casa de las hermanas de la Natividad: Amada e Inés, también nos encontramos con el padre Wilfredo.

Allí estaba el grupo de Cáritas Requena terminando la tarea que le ha llevado a Orellana y a Tierra Blanca, y que ahora seguirá en Juancito. Una buena labor de atención a los enfermos, en lugares donde hay una atención tan deficiente. En todos estos sitios han atendido a centenares de enfermos cada día, repartiendo los medicamentos a los pacientes. En todos los lugares nos hablaron muy positivamente de todos ellos.

Casi a las 11 de la mañana, ellos emprendieron viaje hacia Juancito. Pero tuvimos que ayudarles a trasladarse. Romel hizo el viaje con algunos de ellos y con parte de la carga. Nosotros, después de la despedida, nos trasladamos a la misión. Ya para el almuerzo y para descansar un poco. La tarde la dedicamos a conversar, a estar con los misioneros. No faltó (los que pudieron) el deporte con los niños, disfrutando de las canchas deportivas que Wilfredo ha construido en lo que era un pasto.

El día 29. Dedicamos la mañana al encuentro personal y a revisar las tareas que se realizan en la Parroquia y en el Cetpro. Son muchos los niños que participan en las actividades y también es importante lo que se está colaborando en el Colegio de Secundaria. Por la tarde, a las 5 horas, comenzamos la celebración Eucarística y de las Confirmaciones. Fueron nueve jóvenes que con entusiasmo reafirmaron su compromiso de seguir colaborando en las tareas de la Iglesia; de hecho algunos de ellos están en Infancia Misionera y próximamente participaran en unos encuentros formativos. Al terminar la celebración, nos trasladamos al salón parroquial. Allí se había preparado un compartir para los niños, servido por los mismos jovencitos de la Parroquia; un poco más tarde, tuvimos una cena con confirmados, padres y padrinos. Todo preparado por ellos mismos. Gracias.

Orellana

Día 30. Como venimos haciendo, salimos a primera hora (5’45) de Tierra Blanca hacia Orellana. Tiempo bueno, fresco. El río, tranquilo. Llegamos a las 8’10. Desembarcamos en otro lugar distinto a causa de unas obras (medio paralizadas) que cierran el paso hacia la parroquia. Saludamos hermanas y a los animadores que habían llegado ya. Uno de los objetivos de esta visita era el encuentro con los animadores de la Parroquia. Y, después de preparar el alojamiento, a las 10’30, inicié mi primera charla.

En el encuentro participaron también la hermana Victorina, Paulo César y Esteban. Fueron quince participantes, llegados de los caseríos (Inahuaya, Pampa Hermosa, Ipuano, San Salvador, Seturia, Garza Caño, Hermanos, etc.)

Uno de los temas del encuentro fue el Sínodo de la Amazonía, que se celebrará en el mes de octubre de 2019. Trabajamos intensamente las tres partes del instrumento de trabajo. Para los mismos animadores, resultó muy interesante y provechoso, aunque no era la primera vez que tratamos temas referentes a la ecología y al cuidado del medio ambiente. También sobre el papel que desempeña la Iglesia en este medio y el compromiso de todos los cristianos en este campo, se hicieron reflexiones muy interesantes.

Puedo recordar, sobretodo, el agradecimiento al papel que la Iglesia siempre ha desempeñado, acompañando a las comunidades y dando a conocer a Jesús y el Evangelio; también ellos desearían una presencia más frecuente de los religiosos en sus comunidades, la celebración de la Eucaristía más frecuentemente, la formación y el compromiso de los laicos en la evangelización. Agradecieron que la Iglesia haya ayudado a conservar la cultura de los pueblos que habitaban estas tierras, también a defender sus derechos sobre la tierra, tradiciones… Ahora hay que tener en cuenta que la población es mayoritariamente descendiente de diversas culturas y nacionalidades, y que los problemas tienen mucho que ver con la vida digna, el trabajo, la educación…

Durante el sábado, seguimos con el desarrollo de los temas. Con una participación muy buena en los grupos de trabajo y en los momentos comunes de reflexión. También, preparamos el Sacramento de la Confirmación, que celebramos al terminar el día. Fueron nueve jóvenes, preparados por el catequista y profesor Paulo César.

Hno Juan Oliver, ofm
Obispo del Vicariato Apostólico de Requena