1º Encuentro de preparación al Sínodo sobre la Amazonía en Contamana

El sábado, primero de septiembre, nos hemos reunido un grupo de quince hermanos para preparar el Sínodo de los obispos sobre la Amazonia que tendrá lugar en Roma en octubre del año 2019.

Este grupo ha estado compuesto por miembros del Consejo parroquial y representantes de los distintos grupos de la parroquia.

Hemos iniciado el encuentro con una oración, preparada por el hermano Antonio, que nos situó en la escucha de la Palabra de Dios, recordando la voluntad creadora de Dios que bendijo todo lo creado y dijo: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los animales que se mueven sobre la tierra” (Gn 1,28).

Terminada la oración, el hermano José Luis, explicó la finalidad de este Sínodo sobre la amazonia:

Reflexionar sobre los nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral. Estos nuevos caminos han de ser pensados por el pueblo de Dios que habitamos en esta región. Por ello, hemos de comprometernos en aportar nuestro granito de arena para hacerlo llegar a nuestro obispo juntamente con las demás aportaciones del Vicariato.

La finalidad de este Sínodo es plasmar una Iglesia con rostro amazónico, una Iglesia encanada en la realidad de los pueblos, buscando la cultura del encuentro y dando respuesta a los grandes desafíos que tenemos en la amazonia.

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¿Cómo se prepara este Sínodo?

Se ha elaborado un “documento preparatorio” dividido en tres partes, siguiendo la metodología de “ver, juzgar (discernir) y actuar”.  En cada parte se presentan unas preguntas para dialogar y responder para hacer llegar nuestra voz desde la realidad que vivimos.

Se repartió el documento preparatorio para el Sínodo en su “versión popular”. Leímos la introducción al documento que nos sitúa en la realidad global y nos centramos en el VER: IDENTIDAD Y CLAMORES DE LA PANAMAZONÍA.

Iniciamos este camino de ver la realidad contando con las aportaciones y reflexiones de un experto en el conocimiento de la amazonia, el Sr. Gilberto Acho, que nos abrió los ojos para descubrir las características que tiene nuestro territorio en flora, fauna y diversidad de personas y culturas, así como los clamores que nos duelen de la realidad que vivimos.

Lo que dijo el Sr. Gilberto dio pie a un largo dialogo sobre nuestra tierra, personas y cultura, llegando a la conclusión de una gran pérdida de nuestra identidad y valores, debido a una colonización enmascarada de progreso.

Acogimos los clamores que nos duelen como son: las amenazas que sufre nuestra selva por la intensificación de la tala indiscriminada de árboles, la contaminación de ríos, lagos y afluentes, la pobreza (desnutrición, escasos recursos…), el consumo de alcohol, las drogas, la delincuencia, la explotación de niños y mujeres, la violencia política e institucional.

Seguimos reflexionando sobre el cómo responde la Iglesia ante estas realidades.

La Iglesia ha contribuido, desde sus comienzos, a una mejora de las condiciones humanas, respetando su diversidad cultural y los derechos fundamentales de los pueblos; ha sido voz crítica y profética para denunciar el expolio que se hace con la selva y sus pobladores; ha trabajado y trabaja llevando educación, salud, valores y la fe como Buena Noticia.

Podemos afirmar que la Iglesia Católica, en nuestra región, ha desarrollado y desarrolla un papel importante tanto en la dimensión social, educativa y pastoral.

Con rostro amazónico

Terminamos el encuentro y reflexión, atreviéndonos a diseñar algunas pautas para caminar hacia una Iglesia con rostro amazónico, como son:

  • Partir de la realidad que tenemos, valorar la cultura ancestral y aprender de su sabiduría para que no se pierda.
  • La integración de laicos en la pastoral de la Iglesia, una Iglesia con la participación de laicos asumiendo responsabilidades y ministerios.
  • Rescatar el sentido comunitario que se tenía y se sigue manteniendo en los poblados, tan importante para entender y vivir el sentido comunitario de la fe.
  • Recuperar el valor de la fiesta. Los pueblos amazónicos gustan de la fiesta donde se conjugan la alegría, el compartir, el juego, la hospitalidad, la danza, la comunión, la creatividad… Tan básico para poder vivir los sacramentos como fiesta de encuentro con Dios, la riqueza de los signos portadores de sentido.
  • Acompañar al pueblo en sus clamores y en sus esperanzas.

Fueron cuatro horas de trabajo intenso, valió la pena el habernos reunido y agradecimos a la Iglesia por este reto de mirar la realidad y soñar con nuevos caminos para ser Iglesia encarnada y portadora de la Buena Noticia de Jesús, integrando en la pastoral la ecología, la madre tierra, la casa común.

Fr. José Luis Coll, ofm
Misionero en Contamana