Convivencia alumnos 1º secundaria

El sábado día 15 de julio celebramos una convivencia con un grupo muy numeroso del primer año de Secundaria. Participaron unos 250 los alumnos  de casi todos los Centros de Secundaria de Requena, además de un grupo importante de profesores, especialmente los de Educación Religiosa y responsables de las tutorías.

Las actividades tuvieron lugar en el auditorio del Colegio Padre Agustín López Pardo y en el Centro catequético Emaús. Primero, todos juntos en el auditorio; allí se dio la bienvenida, tuvimos un momento de oración y unas dinámicas. Y se explicó el plan de la jornada, que no podía durar muchas horas. Y había que aprovecharlas bien.

Se explicó el tema. El objetivo del mismo: que los adolescentes entraran en su mundo interior, aprendieran a conocerse y a saber expresar su mundo interior. Seguramente, pensará alguno, que ese objetivo no es alcanzable. Pero pareció bueno que ellos aprendieran a expresarse desde la interioridad, a hacer silencio y escucha de su ser profundo. Comenzar no es poco. Vivimos en un mundo de mucho ruido, por todas partes y a todas horas. Todo nos lleva a esa forma de actuar y de vivir. Sin embargo, necesitamos aprender a buscar el silencio, para estar sanos y para conocernos bien.

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Por medio de un cuento de Tony de Mello (El huevo de águila), tratamos de despertar el sentido de la vida, nuestra vocación a más, a no contentarnos con la superficialidad, a aprender a volar alto, aunque tantas realidades nos digan que no somos más que gallinas.

Después de estas motivaciones, se hicieron dos grupos grandes: uno quedó en el Colegio y el otro fue al Centro Emaús. Los acompañantes explicaron el trabajo: un tiempo de encuentro personal, otro de encontrarse en con un grupo de compañeros y, por último, el encuentro de todos nuevamente en el auditorio.

Los participantes expresaron el agradecimiento por esta posibilidad de encontrarse con tantos estudiantes, de todos los barrios de Requena y por la reflexión.

Pensamos que vamos haciendo camino, lentamente, sin desfallecer, con ánimo renovado cada día y en cada situación nueva.

Hno Juan Oliver, ofm
Obispo del Vicariato de Requena