VII Encuentro deportivo de los centros catequéticos de la parroquia San Antonio de Padua de Requena

El día 29 de julio, sábado, y ya vamos haciendo tradición, celebramos el VII Encuentro deportivo catecúmeno de nuestra Parroquia. En plenas Fiestas Patrias, nos decía un profesional de la comunicación de Requena: hacer algo por los niños, vivir la Fiesta de la Patria haciendo algo por los demás.

Convocados: todos los centros de Catequesis de nuestra Parroquia de San Antonio de Padua, niños, jóvenes y catequistas. ¿Cuántos? Después de un día o dos de pasadas las Fiestas, ¿cuántos participarían? La lista, muy grande.

Los preparativos comenzaron hace tiempo. No se improvisa, aunque sabemos que lo que vaya a suceder tampoco lo podemos medir. Trabajo, colaboración, animación… Todo lleva tiempo: buscar a los árbitros y animadores de los juegos, preparar el refresco y el desayuno para todos los participantes (¿cuántos? Siempre un interrogante; preparemos para cuatrocientos, dicen; pero después aparecerán más), los catequistas que se responsabilicen de los grupos, y tantos materiales (balones, redes de voley, ginkana, etc.).

Ya concentrados en el PALP. Muchas más fotos AQUÍ

Trabajo en cada una de las capillas y centros y, sobre todo, los coordinadores que, semana tras semana, intentan que nada se olvide.

Después de los días centrales de las Fiestas Patrias (precisamente el día del aniversario, el 28, no hay nada especial, o tal vez las calles desiertas, el silencio –todo está silencio, se suele decir aquí-, el descanso), esta actividad busca aunar, unir a niños y jóvenes de todos los barrios, hacernos sentir miembros de un mismo pueblo y de la misma Iglesia. No hay competición. El premio está garantizado a todos: la participación, el conocer a otros, la alegría del juego… Pero, al final, siempre entregamos algo a cada uno; este año, un calendario y una publicación sobre san Francisco; y, hasta donde llegaron, pequeños recuerdos que hemos recogido de varios lugares.

A las 6 de la mañana del sábado, día 29, pequeños grupos se iban reuniendo en la plaza de Sargento Lores. Parecía que nos habíamos excedido en el número. Pero, cuando se puso en marcha la comitiva, después de llegar los que venían de más lejos –Sinchi Roca-, se veía por todo el anillo vial una larga fila de participantes. Muchos, y al llegar al patio del Colegio Padre Agustín López Pardo, nos dimos cuenta que eran más que otros años.

Al mismo tiempo, el grupo de alumnos del Pedagógico, encabezados por el hermano Mario y el profesor Francisco, y tres profesores del Palp (Pablo, Daniel y Andy), preparaban los materiales para los juegos. Gracias a su colaboración todo se desarrolló con mucho orden y deportividad.

La actividad comenzó con las palabras de bienvenida, la oración (a cargo del hermano Pablo) y la dinámica (a cargo de la hermana Lucely y algunas catequistas de Vargas Guerra. Todo muy bien realizado. Gracias.

Después se sirvió un gran vaso de cacao y unos bizcochitos a todos. ¡Qué agilidad para servir! Desde cuatro puntos, los catequistas servían los alimentos.

A continuación: el juego. Cada niño llevaba una cinta de lana de un color (verde, roja, amarillo y azul) y según su color pertenecía a un grupo o equipo, de forma que los niños y los jóvenes formaban equipo con otros de otros centros catequéticos. Los más pequeños fueron a Emaús, allí, en el salón y en el patio de recreo realizaron sus actividades lúdica (los juegos que se iban proponiendo, siempre del agrado de los participantes).

En el patio del Palp quedaban los mayores, distribuidos de igual forma, para las competiciones de vóley (para las chicas) y de futbito (para los chicos).

Se dio una gran competencia entre todos los participantes, sabiendo que no era por el regalo, sino solo por colaborar y conocer a otros. Pero deporte de calidad en nuestros jóvenes.

Creo que todos disfrutaron de la mañana deportiva y del encuentro con tantos niños y jóvenes. Algunas mujeres que acompañaban a sus hijos más pequeños colaboraron en la buena marcha.

Después de la entrega de premios, fueron regresando a sus casas. Los de más lejos, los de Sinchi Roca, con el tractor de la fábrica.

Los catequistas en poco tiempo dejaron todos los lugares limpios. Preparados para seguir funcionando en sus actividades educativas.

Gracias a todos, muy especialmente a los coordinadores de catequesis y a algunos catequistas que ayudaron en la preparación de los alimentos.