Seguimos construyendo casas para las familias más pobres

Seguimos construyendo casas para las familias y personas más humildes. La casa o vivienda es uno de los derechos más fundamentales que tenemos las personas y las familias. En nuestro mundo podemos apreciar que aún existen muchas personas sin techo, ni hogar.

Vivimos en la amazonia peruana, en concreto, en la región de Loreto, en Contamana, regada por el río Ucayali. En esta parte del mundo existen muchas familias que no tienen techo o si lo tienen no ofrecen ninguna garantía, pues el fuerte sol y la lluvia exigen de unas condiciones que den seguridad a las personas.

Contamana crece, familias de los caseríos y otros lugares llegan en búsqueda de una mejor calidad de vida, donde sus hijos puedan estudiar. Han aparecido nuevos asentamientos, la Municipalidad extiende sus constancias de terreno para que puedan construir sus viviendas; las familias no cuentan con los recursos para construir sus casas. Por ello, la parroquia a través   del grupo de voluntarios samaritanos seguimos construyendo casas para las familias más humildes; no tenemos recursos propios, ni nos alcanza construir con las actividades que realizamos, contamos con la ayuda de la ONGD Hesed Perú y Amigos de la misión franciscana de la selva amazónica del Ucayali- Perú, gracias a estas entidades podemos seguir construyendo casas, llevando calidad de vida para los más necesitados.

Son muchas las solicitudes que tenemos, resulta difícil determinar a quienes vamos a construir su casa, les pedimos paciencia, no podemos llegar a todos, pero al menos vamos remediando esta necesidad básica en algunas familias y personas que más lo necesitan.

En la sección de fotos puede ver otras de esta actividad

En lo que llevamos de curso, ya hemos construido tres viviendas, ahora estamos construyendo otras tres. Queremos construir la vivienda de una persona que sufre discapacidad, estamos esperando que la Municipalidad done el terreno.

Visitar a las familias en su espacio es muy importante, así “in situ” te das cuenta de las condiciones de vida en la que se vive, de la falta de agua y desagüe, de vivir hacinados sin un mínimo de intimidad para la pareja y los hijos. Muchas enfermedades se podrían evitar si gozaran de una casa segura y saludable. La construcción de la casa es una oportunidad para trabajar aspectos esenciales de la vida común y en familia, así como las relaciones entre vecinos.

Agradecemos a todos ustedes que se interesan por la obra humanitaria y social que estamos llevando adelante contando con su ayuda y aporte. No queremos desmayar en esta iniciativa que implica el desarrollo integral de las personas y favorece la vida en común, al menos, pueden gozar de diferentes espacios para vivir y respetar la intimidad de las personas.

Fr. José Luis Coll, ofm
Misionero en Contamana