Fiesta de Pentecostés en Contamana

Vigilia

Hace cincuenta días, celebrábamos la Pascua de Resurrección, hoy celebramos la Vigilia de Pentecostés, la presencia del Espíritu en la asamblea fraterna. Como en aquel tiempo, también nos hemos reunido a la espera del Espíritu, junto con María, la madre de Jesús y nuestra. El Espíritu Santo que recibieron los Apóstoles es el mismo que un día recibimos en el Bautismo. Jesús derrama su Espíritu Santo para animar nuestro caminar y renovar nuestro compromiso cristiano.

La Vigilia de Pentecostés congregó a los jóvenes, catequistas, personas de los diferentes grupos y fieles de la comunidad, momento importante de esperar juntos el Espíritu prometido por Jesús. Velando quisimos preparar nuevamente la venida del Espíritu que todo lo renueva y transforma.

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La proclamación de Pentecostés según los hechos marcó el inicio de la Vigilia para indicar que la actitud en la que hemos de estar es la de orar, como lo hicieron los discípulos y María, la mujer dócil, mujer del silencio y de la escucha. Las palabras del profeta Ezequiel nos recuerdan que Dios comunica su Espíritu sobre un montón de huesos secos para que revivan y caminan según Dios. Después de esta lectura algunos hermanos de la comunidad narraron como testimonio la presencia del Espíritu en sus vidas: un franciscano sacerdote  una hermana religiosa, un matrimonio, una catequista y dos jóvenes confirmados el año anterior. Sus testimonios nos hicieron percibir la presencia operante del Espíritu en las personas.

La proclamación del Evangelio nos recordó como Jesús pide al Padre que venga el Espíritu, el Espíritu de la Verdad. Luego se presentaron los siete dones del Espíritu con su significado. Llegamos al momento culmen de la oración: todos juntos invocamos al Espíritu Santo. Puestos en pie e inclinando las cabezas, los sacerdotes impusieron las manos, un gran silencio orante se hizo en la asamblea. El sacerdote terminó con una oración pidiendo al Señor que sople el aliento de su Espíritu.

Ni qué decir la importancia de los cantos, todos ellos alusivos al Espíritu Santo y sus huellas, como son: gozo, paz, amor, libertad, esperanza, luz, consuelo… La Vigilia terminó con el canto de bienvenido al Espíritu que nos enamora y nos convierte en testigos alegres de Jesús.

Fiesta en la catequesis

 El domingo los catequistas con los niños y adolescentes, después de la celebración de la Eucaristía en el este día de Pentecostés, celebraron una gran fiesta cuyo protagonista fue el Espíritu Santo con sus siete dones.

Cada grupo de catequesis fue presentando un don con mucha creatividad por medio de canto, escenificación o dramatización, danza… Los niños y adolescentes no sólo gozaron en la fiesta, sino vivieron con fuerza y desde dentro la presencia del Espíritu que anima y conforta, consuela y nos lanza a caminar guiados por Él

¡Qué regalo tan grande nos ha hecho Jesús, dándonos su Espíritu Santo!

Fr. José Luis Coll