Final de mayo en Contamana

 El mes de mayo, mes de la Virgen María, en Contamana, ha estado marcado por lo que hemos llamado “misión popular mariana” tanto en la ciudad de Contamana como en los caseríos.  Muchos cristianos católicos se han unido a esta misión popular. La imagen de la Virgen María es paseada por personas de la parroquia o animadores visitando a las familias que quieren recibir a la Virgencita.

Este año nuestra misión popular mariana tiene como tema central “la familia”. Hemos elaborado un rosario sobre la familia para rezarlo en cada una de las familias donde la Virgen ha sido recibida. En este peregrinar no faltan los niños y niñas que suelen acompañar a las “paseanderas” (así las llaman). Las familias reciben a la Virgen con mucha devoción y comparten con los que acuden a rezar a las casas “bocaditos, caramelos…”. Durante este mes, Contamana queda regada por la presencia de María que nos lleva a Jesús para que sea creído y seguido.

En la tarde del 31 de mayo, fiesta de la Visitación, las paseanderas con las imágenes de la Virgen María fueron llegando a la Iglesia acompañadas de algunas familias que recibieron a la Virgencita y, por supuesto, de niños y niñas que les han acompañado durante este mes.

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La Iglesia se llenó, iniciamos el encuentro con el rezo del rosario de la Familia, luego la celebración de la misa en la Fiesta de la Visitación. El Evangelio nos ofreció algunas luces para iluminar lo que se ha vivido en esta misión popular mariana: “María salió a toda prisa, al igual que ella hemos salido de nuestras casas para visitar a las familias que les han solicitado recibir a la Virgencita; Isabel con alegría recibió a María, también muchas familias de nuestra ciudad han recibido con alegría a las Virgencitas, compartiendo sus dones; y María elevó un cántico de alabanza a Dios, al Dios que se fija en los humildes, esparce misericordia, colma de bienes a los hambrientos y socorre a Israel, la Iglesia, la parroquia, las familias “Iglesias domésticas”

 Los niños y los adultos cantaban con fuerza, se percibía el entusiasmo de una fe sencilla, al igual que María, nuestra comunidad daba gracias a Dios por tanta bendición derramada en todos los que han vivido de cerca esta misión popular mariana.

Agradecemos a las paseanderas que han prestado sus manos y brazos para llevar la imagen de la Virgencita, sus palabras para rezar y proclamar la Buena Nueva y sus pies andariegos en días de sol y lluvia, por calles y colinas, sin importar el cansancio porque lo importante era llevar la imagen de la Virgencita a las familias.

Agradecemos a las familias que han recibido a la Virgen y a los niños que con fidelidad, cada tarde, les han ido acompañando.