Después de la Fiesta de la Pascua

¿Cómo se celebran estos días en Requena? ¿Ofrecen alguna peculiaridad? ¿Qué es lo más destacado? Nos preguntan muchas veces.

Como todas las comunidades cristianas, hay días que están centrados en la Liturgia. Y, con mayúscula, pues se trata de los Días Santos de la Pascua. La Iglesia entera celebra y revive los acontecimientos salvadores, lo vivido por Jesús y su continuación en nosotros. Por eso, la Liturgia y, también, la vida actual de la humanidad centran nuestra atención.

Desde el Jueves Santo, se detiene la actividad escolar (que, aquí, es “casi todo”), va moviéndose en mercado con los productos más tradicionales de ahora (como la chonta). No todo es religiosidad. La vida sigue, como en el resto del mundo. Nos sobrecogen las noticias de los atentados, las muertes, los ataques a las poblaciones. Y, todo ello, nos obliga a pensar. ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué queda nuestra fe? ¿Dónde está nuestro hermano?

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Jueves Santo

Por la tarde celebramos la Cena del Señor, tanto en la Capilla de Nuestra Señora de Fátima (Tarapacá), como en la Catedral. Las preparaciones son intensas: cantos, oraciones, monumento.

Un grupo de estudiantes y profesores del Instituto Superior Tecnológico limpiaron y barnizaron las puertas de la Catedral. Gracias por vuestro trabajo.

En su sencillez, las celebraciones destacan por el sentido profundo de querer acompañar a Jesús y tener parte en Él. El lavatorio de los pies y otros cantos nos ayudan a interiorizar esos momentos en los que Jesús tan ardientemente quiso estar con sus discípulos.

Después de las celebraciones, varias horas de oración, las Hora Santa, preparadas por Instituciones Educativas, que crean un clima de silencio y de adoración. ¡Gracias, Señor, por estar con nosotros!

Viernes Santo

Comenzamos con la oración de los Laudes, en la Catedral. Bastantes hermanos participan en esta oración de la Iglesia.

Después, hacia las 8, en muchos lugares de nuestra ciudad, los grupos de catequesis y de estudiantes, además de personas adultas, inician el rezo del Vía Crucis. Los grupos pueden ser muy numerosos o reducidos. Pero destaca la preparación de los lugares de las paradas, los textos de la meditación y los cantos.

Por la tarde, también en este día tenemos dos celebraciones de la Pasión y Muerte del Señor, en Tarapacá y en la Catedral. Celebraciones sobrias, centradas en los pasos que la Liturgia de la Iglesia nos señala. Recordamos a nuestros hermanos que viven en la Tierra de Jesús.

Por la noche, la procesión del encuentro. Pero… estos días se han caracterizado por la lluvia, por los fuertes aguaceros, imprevistos e intensos. Cuando todo estaba preparado, después de la celebración de la Catedral, nos preguntamos qué hacer. Al fin, no animamos…, aunque sea un recorrido corto. El anda con la imagen de María dolorosa es acompañada, desde la Capilla de Tarapacá, con muchos grupos de fieles y de jóvenes de varias Instituciones educativas. El anda con el sepulcro del Señor, desde la Catedral, es seguida por muchos fieles y jóvenes estudiantes.

Aunque fue un recorrido corto, nos impresionó mucho el número de los participantes. Desde la Cruz del Peladillo, hasta más debajo de la cancha de Manos, era un río de gente. Los momentos de oración, con las palabras de Jesús en la Cruz y otros textos centrados en su Pasión, con los cantos, ayudaron a todos a vivir con piedad este camino de encuentro de Jesús con su Madre, y con nosotros. La procesión terminó en la Catedral, con palabras de agradecimiento a Dios y a todos los que han participado en este camino de fe y devoción.

Sábado Santo

Día de silencio. También de preparación para la Vigilia.

Como todos los sábados, un grupo numeroso de voluntariosos limpiadores dejaron el templo listo para la celebración de la noche.

Vigilia pascual

Antes de las 8 de la noche, en la Capilla de Tarapacá. Un poco después de las 9, en la Catedral. Es la Fiesta más hermosa y más alegre: Jesús vive. Jesús ha resucitado. Luz de Cristo. Esta es la luz de Cristo.

Los signos y símbolos, los cantos; la oscuridad y la luz; las lecturas de la historia de la salvación, culminando en la alegre noticia: Jesús vive. Los grupos que participan son bastante numerosos. Se vive en un clima de respeto y de serena alegría.

¡Gracias, Señor! Por tu entrega, por tu muerte y tu vida. Por estar vivo.

Domingo de Pascua

Si hay algo muy tradicional y popular en este día es la bendición del agua. En todas las capillas, donde hay celebración (de la Palabra o de la Eucaristía) las personas llevan envases llenos de agua para recibir la bendición al terminar la celebración.

La Iglesia nos recuerda que Jesús es el Agua viva y que el agua debe recordarnos nuestro bautismo. Renovar nuestra fe, nuestro camino de seguimiento de Jesús. Ser agua también nosotros. Agua que limpia, refresca, purifica… Ser hombres y mujeres nuevos, llevados por el Espíritu de Jesús para sanar y para hacer el bien.

Los religiosos y las religiosas nos reunimos en la Casa La Salle para compartir un buen almuerzo. ¡Que el Señor nos ilumine y sea nuestra fuerza en la misión de vivir y acompañar la vida de los hermanos del Vicariato!

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

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