Fin de año en Requena

El día 30 de diciembre ha sido un día memorable para este pueblo de Requena. A las 7 de la noche, el neo sacerdote Ronnie celebró su primera Misa en Requena.

Dos días antes llegaron a nuestra ciudad, para este acontecimiento, Ronnie y varios hermanos de la Provincia Franciscana de San Francisco Solano, además de los familiares que le acompañaron desde el día de su Ordenación Sacerdotal, en El Callao, el pasado 18 de diciembre.

Otros hermanos de la Provincia llegaron posteriormente, también el hermano Antonio desde Jenaro.

Sus familiares organizaron varios grupos para preparar: la comida, la recepción y la Eucaristía. Con tiempo suficiente para que resultara bien, sencillo, familiar, festivo. Y así resultó.

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A mediodía del 30, tuvimos un almuerzo en el comedor del Colegio María Inmaculada, ya que este mismo día es el cumpleaños de Ronnie. Familiares, amigos, religiosos y religiosas nos encontramos para esta ocasión. Además del rico “juane”, tuvimos el brindis, dulces y cantos de felicitación.

Primera Misa de Fr. Ronnie H. Aspajo Núñez en Requena

Por la tarde, a las 7, daba comienzo la Eucaristía.

En la Monición inicial, Fr. Marco Antonio (recién ordenado con Ronnie) que actuaba como liturgo de la celebración, nos presentó una reseña biográfica. Nos digo:

“Buenas noches queridos hermanos, paz y bien.

Hoy, con toda la Iglesia, celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia, y nos hemos reunido, como familia cristiana, para acompañar en esta Primera Eucaristía de nuestro hermano, el padre Ronnie Herbert Aspajo Núñez, OFM, quien ha querido compartir esta alegría de su ordenación presbiteral con todos nosotros, en este su pueblo que le vio crecer, y por ello mismo da gracias a Dios Padre.

Fr. Ronnie Herbert Aspajo Núñez, ofm, nació un día como hoy, el 30 de diciembre de 1981, en Contamana, Provincia de Ucayali, Región Loreto, perteneciente al Vicariato Apostólico de Requena. Sus padres Luis Aspajo Ruiz y Mery Luz Núñez Cárdenas, y es el sexto de nueve hermanos. Realizó sus estudios primarios y segundarios, en el colegio “Padre Agustín López Pardo”; luego hizo sus Estudios Superiores en el Instituto Superior Pedagógico “Fray Florencio Pascual Alegre Gonzalez”, titulándose en Educación, especialidad primaria. Sintió el llamado del Señor a dejarlo todo y abrazar la vida religiosa franciscana, ingresando al postulantado el año 2005 en el convento de los Descalzos, Rímac-Lima.

Al terminar esta etapa viaja a Ocopa-Huancayo, a vivir la experiencia del noviciado el año 2006; un año después emite su primera profesión religiosa, el 28 de enero del 2007. Sus estudios Filosóficos-Teológicos los realizó en el Instituto Juan Landázuri y en el Instituto Superior de Estudios Teológicos Juan XXIII, a la par continuaba su formación religiosa temporal en la casa de estudios del Callao-Templo Faro, y en los Descalzos del Rímac.

Se consagra definitivamente al Señor, profesando Solemnemente el 23 de setiembre del 2012. Concluye su segunda profesionalización obteniendo el grado de Bachiller en Pedagogía en la Universidad Marcelino Champagnat. El 27 de setiembre del 2015, recibe la ordenación diaconal de manos de Monseñor Pedro Barreto, en la ciudad de Huancayo. Actualmente radica en la fraternidad de Cajamarca.

El pasado día 18, recibió la Ordenación Sacerdotal en El Callao de manos del hno. Juan Oliver Climent, Vicario Apostólico de Requena.

Con esta alegría vamos a recibir a nuestros celebrantes. Preside nuestra Eucaristía el P. Ronnie Aspajo Núñez, le acompañan el Hno Juan Tomás Oliver Climent, Obispo de este Vicariato de Requena; el padre Esvín Vegas, que será el Orador sagrado de esta celebración, y demás hermanos franciscanos. Iniciamos con el canto de entrada”.

El P. Esvín Vegas expuso la misión del sacerdote, en la administración de los sacramentos, en el servicio a la comunidad, en las tareas pastorales, y la forma con que debe ejercer su ministerio. No olvidó el papel de las familias en la educación de los hijos y como medio para suscitar y acompañar la vocación de sus hijos. Sus palabras fueron muy edificantes, con un estilo familiar y cercano. Al finalizar entregó su escrito a Ronnie, para que lo pueda reflexionar en otro momento.

Al acabar la Eucaristía, con un templo muy lleno de fieles, el hermano Juan invitó a todos a saludar al neo sacerdote y al besamanos, como se acostumbra en estos casos; y antes de esto, agradeció la presencia de todos, especialmente de los 6 hermanos de la Provincia, a quienes pidió no se olviden de esta misión que la Iglesia les confío y que vuelvan, porque esta es su casa.

El “besamanos” fue un acto muy emotivo, largo, sin prisas.

“Recepción” de Fr. Ronnie

Al finalizar, en el Auditorio del Colegio de María Inmaculada se desarrolló la “recepción” de Fr. Ronnie, explicando bien, nuevamente, los motivos de este acto, agradeciendo a Dios por el don de la vocación en favor de un requenino, pidiendo por su perseverancia.

Durante el acto, una niña recitó una poesía a Requena, lo hizo con mucho sentimiento y expresividad; después un grupo de la Casiana interpretó un baile de la selva; lo mismo hizo un grupo numeroso de alumnos del Colegio Padre Agustín López Pardo. Se repartieron “bocaditos” para todos y en abundancia. En dos momentos, Fr. Ronnie se dirigió a sus paisanos con palabras de agradecimiento y animándoles a vivir como cristianos comprometidos con la vida.

Vigilia de fin de Año

El día 31, a las ocho de la noche comenzamos en la Catedral una vigilia de oración. En un primer momento, se nos presentó un video con algunas actividades realizadas durante el año en nuestra Parroquia de Requena. Resultó interesante recordar esos momentos vividos a lo largo del año, que nos hacen sentir que hemos caminado un poco, que hemos intentado trabajar por los niños y los jóvenes, que se han realizado muchas actividades también para los adultos, las familias. También que hemos vivido momentos gozosos de compartir y de trabajar por la educación, por la sociedad, para contribuir a las campañas de solidaridad y de misiones. El señor ha estado siempre a nuestro lado y nos ha guiado con paciencia.

Después hicimos una oración: de perdón, de agradecimiento y de súplica al Señor para nos siga manteniendo en su camino. Nos invitaron a escribir en un papel nuestros deseos y nuestros propósitos. Lo hicimos antes de comenzar la Eucaristía. Buenos deseos, no siempre alcanzables, y propósitos que nos comprometen en nuestra vida familiar y social, en la realidad cotidiana, para transformarla y hacerla tierra buena donde crezca la semilla del Reino.

Con la Eucaristía, terminamos la celebración última del Año. Que María, la Madre de Dios, nos guíe siempre por caminos de paz y de fraternidad.

¡FELIZ AÑO NUEVO!