Feliz Navidad

Felicitación de los Hnos Juan Oliver, obispo del Vicariato de Requena, y Pablo Herránz, hermano de la Salle, que  desde el CEBE “Manos Unidas” de Requena nos felicita las Navidades con un precioso  Power Point que pueden bajarse pulsando AQUÍ.

Pesa bastante, pero vale la pena verlo.

Felicitación del Obispo

Al llegar a Urarinas, una mujer me dijo: ¿Nos apoyará con un poco de leche, azúcar y chocolate? Aquí en el pueblo no tenemos nada. Queremos celebrar la venida del Niño ofreciendo algo a nuestros niños. (La fotografía tiene que ver con este hecho). (Navidad en la ribera, en uno de los numerosos pueblos de nuestra Iglesia local). ¡Feliz Navidad y Año Nuevo de bendición a todos!

A todos vosotros, hermanos y amigos, que siempre nos acompañáis en la misión y nos apoyáis con vuestra cercanía fraterna, la oración y el apoyo material, quiero agradeceros el bien que recibimos de cada uno. Pido al Señor, al comenzar el Año Nuevo, que os bendiga abundantemente con la salud, la paz, y os renueve cada día para seguir acompañándonos en el servicio a este pueblo que Él nos ha confiado.

Felices Fiestas de Navidad. Que el Señor nos conceda un Año Nuevo de bendiciones, de paz y trabajo fructífero en nuestra misión.

Fraternalmente
Fr. Juan Oliver Climent O.F.M.

BIENAVENTURANZAS DE LA ESPERANZA
(Alejandro Fernández Barrajón)

Bienaventurado quien no espera sentado en el ribazo del camino confiando en que la misericordia pase a su lado, sino que sale al encuentro de ella con los brazos abiertos y el corazón empapado de dicha.

Bienaventurados los que esperan sin ver, porque Dios se abre paso en ellos como un colirio que renueva y refresca sus pupilas.

Bienaventurados los que ya ha encontrado que la esperanza, que es Jesús, y se han sentado a sus pies para escuchar su palabra.

Bienaventurados los que no esperan solos, sino sintiendo cerca los suspiros de sus hermanos cansados de las inclemencias del camino.

Bienaventurados lo que no desesperan cuando el sendero sevuelve agreste y serpentea por cumbres y precipicios  arriesgados.

Bienaventurados los que saben esperar como un niño espera la caricia de su madre, sabiendo que nunca le fallará.

Bienaventurados los que no sirven a nada ni a nadie, sino a los pequeños donde habita la esperanza de Dios.

Bienaventurados los que esperan entre los que no esperan y quieren convencerte de que no hay nada que esperar.

Bienaventurados los que han hecho de su vida un Adviento de luz…

… Porque su esperanza ya está colmada.