Terminando el curso

Cuando comenzamos el mes de diciembre (y, en muchos lugares, antes incluso), la vivencia que se tiene es que todo se termina. Los alumnos también por las calles desde hace semanas, es el anuncio de (las compras de) la Navidad. También aquí. Los adornos, los pesebres, nacimientos.

Los niños y los jóvenes sabes que las clases, en la práctica, han terminado. Los que ya somos entrados en años nos preguntamos cuándo se ha seguido un ritmo serio durante el año; también, si los alumnos habrán aprendido buenas enseñanzas, si habrán desarrollado eso que llaman los valores (no solo para desfilar por las calles). Y las pruebas que se han realizado ¿qué resultados habrán dado?, ¿habremos subido o bajado (¡más todavía!) en esa escala nacional o internacional? Nos responden que el año próximo la sabremos.

Y nosotros, en nuestras actividades vicariales y parroquiales, también hemos de ir finalizando.

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Convivencia profesores

Aparte de las celebraciones, hemos tenido muchos otros acontecimientos. Importante fue la convivencia con un grupo de 40 profesores del Colegio Padre Agustín López Pardo. Fue el sábado (día 10) por la mañana; no había más tiempo, pues las tardes estuvieron ocupadas en la preparación de la Confirmación. El tema central fue la Escuela Católica. Reflexión y evaluación. ¿Qué se espera de nosotros? ¿Qué estamos dispuestos a dar? ¿Cuáles han sido las fortalezas y debilidades del año que termina? Tenemos mucho que mejorar, mucho que aprender. La tarea de la educación nunca ha sido fácil. Hoy se ve amenazada (aunque también favorecida, según se los utilice) por los poderosos medios de comunicación, a los que los jóvenes están tan pendientes.

Encuentros de capillas

Y, como hemos venido hablando, al finalizar las actividades de las capillas se tienen encuentros en los que se revisa y, también, se reparten regalos entre los niños. Todas o casi todas las Capillas lo han hecho ya. Ha sido un buen trabajo. El premio no es tanto el regalo, cuanto el conocer más y mejor a Jesús, poder seguir su camino, vivir el Evangelio, ser sus testigos y misioneros en nuestro mundo.

Quedan muchas cosas por hacer antes de la Navidad. Los finales de curso en los Centros Educativos, con las Promociones tan esperadas, la preparación para la Navidad, los ensayos de villancicos… La visita a un caserío, el final de la catequesis, con el encuentro de todos los catequistas…

Y sigue la lluvia, muchos días de forma intensa y tormentosa. ¿Subirá el nivel del río? Ya seguiremos contando.

Hno Juan Oliver, ofm