Terminando el curso. Bautismos, primeras Comuniones y confirmaciones

Cuando comenzamos el mes de diciembre (y, en muchos lugares, antes incluso), la vivencia que se tiene es que todo se termina. Los alumnos también por las calles desde hace semanas, es el anuncio de (las compras de) la Navidad. También aquí. Los adornos, los pesebres, nacimientos.

Los niños y los jóvenes sabes que las clases, en la práctica, han terminado. Los que ya somos entrados en años nos preguntamos cuándo se ha seguido un ritmo serio durante el año; también, si los alumnos habrán aprendido buenas enseñanzas, si habrán desarrollado eso que llaman los valores (no solo para desfilar por las calles). Y las pruebas que se han realizado ¿qué resultados habrán dado?, ¿habremos subido o bajado (¡más todavía!) en esa escala nacional o internacional? Nos responden que el año próximo la sabremos.

Y nosotros, en nuestras actividades vicariales y parroquiales, también hemos de ir finalizando.

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Sacramentos de iniciación

Los días 3 y 4, iniciamos la celebración de los sacramentos de iniciación en la parroquia de Requena. Comenzamos el día 3 con el bautismo de mayores de 7 años de varias capillas (San Juan, Toledo, Víctor de la Peña); y el domingo, las primeras comuniones en San Juan y en Tarapacá.

El día 5, el bautismo de los niños de Emaús. Todos los grupos preparan estas celebraciones con mucha entrega. Algunos grupos reúnen también a los papás para ofrecerles charlas formativas.

Primeras comuniones

Pero había que seguir. El día de la Inmaculada, Patrona de nuestro Vicariato, fue la primera comunión de los niños de Emaús y Toledo. Una celebración muy bien preparada por los catequistas y muy participada. El mismo día comenzamos a preparar la celebración de la Confirmación. Fue el día 11, domingo.

Comuniones de niños de Emaús y Toledo

Confirmaciones

Algo más de 30 jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación. La Iglesia estaba repleta de fieles. Los cantos, bien ensayados con los jóvenes, ayudaron a vivir y a pedir el don del Espíritu, para ellos y para cada uno de nosotros. Fue una ocasión para dar la bienvenida a muchos hermanos que son poco frecuentes en las celebraciones y que pueden aportar mucha vida a nuestra comunidad cristiana. Los niños y los jóvenes, como sucede en otras partes, son motivo para que muchos adultos se acerquen a la Iglesia y participen. Ánimo. La Iglesia somos todos. ¿A qué te comprometes?

Hno Juan Oliver, ofm
Obispo del Vicariato de Requena