Visita a Bretaña, Urarinas y Flor de Punga

Bretaña

El día 6, a las 5 de la mañana, emprendimos el viaje hacia Bretaña. En esta Parroquia celebran la fiesta patronal en honor a la Inmaculada Concepción. Cada año se preparan muchas actividades (religiosas y populares), en las que participa todo el pueblo. Siempre que puedo, uno de estos días visito a esta comunidad, para celebrar el sacramento de la Confirmación, y este año, también la primera Comunión y el Bautismo.

Confirmación en Bretaña. Vea más fotos.

En la celebración participaron algunos estudiantes de la Institución Educativa. Antes de seguir el viaje, fuimos obsequiados con un rico almuerzo, el mismo que será ofrecido a todos los del pueblo. Gracias a todos los de Bretaña, especialmente a quienes siguen en la tarea de animar la vida religiosa y la cultura enraizada en la vida y que anima a compartir y a trabajar por el progreso de todos.

Urarinas

Hacia las 13 horas del mismo día, nos pusimos en camino hacia Flor de Punga. Estos viajes ayudan, también, a conocer algunos caseríos. Pedí entrar a uno de ellos. Entrar, porque hay que dejar la madre del río y surcar por una quebrada hasta una cocha, como ocurre en muchos caseríos. Entramos en Urarinas. Al pueblo se llega caminando unos diez minutos. Como el río está bajo (nadie piensa que este año crecerá), todavía se ven los campos de maíz y de otros productos. Una persona me comentó: Ojalá este año no crezca tanto el agua para que podamos tener para comer. Urarinas es un pueblo pequeño; tal vez no lleguen a 200 habitantes, pero tiene escuela de inicial y de primaria (como en otros muchos pueblos, la asistencia de los profesores no es tan constante). El día anterior había llovido, por eso el pueblo aparecía con mucha agua, barro. Cáritas mantiene un botiquín, y pude comprobar su buen estado. La responsable cuida el establecimiento con esmero. ¿Habrá alguna ayuda para celebrar la Navidad con los niños? ¡Cómo no!

Calle de Uraninas

Flor de Punga

De nuevo al río. Amenazando lluvia, como si nos dirigiéramos a su encuentro. Al llegar a Flor de Punga, encontramos que sí había sido fuerte el temporal. Me dirigí a la misión, varias tareas esperaban. Después de saludar al párroco (el hermano Florencio) y a las hermanas (Aydee y Celia), el encuentro con los animadores de la parroquia. Cuatro distritos forman esta comunidad parroquial, con más de 80 caseríos. Los animadores son activos y ayudan a sostener la vida de las comunidades, no solo en el aspecto religioso, sino también uniéndolas, trabajando por el desarrollo, la cultura, el cuidado de los niños. Con los animadores tuve un encuentro muy enriquecedor para conocer la problemática de sus pueblos. En esta Parroquia el encuentro formativo tiene lugar en estos días; ellos son formados y reciben ayudas para sus comunidades. Gracias, hermanos por vuestra entrega.

Grupo de confirmados al final de la eucaristía. Más fotos.

La visita a Flor de Punga fue también para celebrar la Confirmación, que fue el día 7, con gran participación de fieles. Y con el grupo de jóvenes tuve también un encuentro para compartir su preparación y sus proyectos futuros. Algunos jóvenes tendrán la oportunidad de seguir estudios en centros superiores, ya sea en Iquitos, Requena o Pucallpa; pero la mayoría quedan esperando otra oportunidad sea de trabajo o de estudio. En todos los casos, advertimos que los jóvenes suele emigrar hacia otros lugares buscando un futuro para ellos.

Un suceso importante para la Parroquia será el aniversario del Párroco: Florencio cumplirá el día 9 setenta años de vida y cincuenta de profesión religiosa. Nació en Cevico Navero (Palencia) el 9 de diciembre de 1946; profesó en Lebrija el año 1966. La celebración del aniversario convocará a todo el pueblo de Flor de Punga y a otros pueblos cercanos que fueron llegando para la celebración (deporte, almuerzo…). Felicidades, Florencio. Nos alegramos de tu alegría. Damos gracias a Dios por tu entrega constante, por la ilusión inquebrantable. Por todos estos años que vives en medio de nuestro pueblo, dando lo mejor de ti, trabajando por el futuro de los jóvenes.

Tuvimos que regresar a Requena, saliendo de Punga hacia las 12,30. El viaje no pudo ser tan rápido como queríamos. La lluvia, las tormentas, el río revuelto… impedían una navegación tranquila. Al llegar a Requena comprobamos que aquí también había llovido mucho: un diluvio, nos contaron. Y en Punga, no fue menos.

Hno Juan Oliver
Obispo del Vicariato de Requena