Viaje por el Ucayali visitando las parroquias

El día 2 de noviembre, a las 5’30 de la mañana, iniciamos el viaje hacia el Ucayali, “subiendo” (es decir, viajando hacia el sur del Vicariato) el río Ucayali. Nuestro propósito era llegar a Orellana. Para eso no debíamos hacer muchas paradas. Todo iba bien, pero pronto advertimos que por el río bajaban muchos troncos (la “palizada”) que vienen a indicar que el río está creciendo, que en muchos lugares está desbarrancando. Esto hace más difícil la navegación, pues has de ir sorteando los peligros, no solo los palos sino también las posibles y numerosas playas que han surgido en el cauce.

Paso por Juancito

Hacia las 13 horas llegamos a Juancito; de surcada, la navegación es más lenta. El hermano Ricardo nos esperaba a la orilla, para que no perdiéramos mucho tiempo y así salir hacia Tierra Blanca lo antes posible. Nos saludamos e intercambiamos las encomiendas que llevamos. Ricardo es un misionero laico y se encuentra en esta misión de Juancito desde hace dos años; es el profesor de educación religiosa, y responsable de la Capilla y de las actividades pastorales; también de muchos caseríos limítrofes, pero muchos bastante alejados, tanto en el Puinahua (Bolívar, San Raúl…) como en el Ucayali (La Pedrera, Huañuna…).

Paso por Tierra Blanca

Seguimos el viaje hacia Tierra Blanca. Ricardo había avisado de nuestra llegada. Actualmente no es posible acceder al pueblo de Tierra Blanca por la quebrada. Hay que detenerse en la orilla del Ucayali, en San Juan de Tierra Blanca, un pueblo pequeño y antiguo (para estos lugares, vale la expresión), y que poco a poco el río se va llevando. Desde que yo llegué a estas tierras, el río ha ido desbarrancando la orilla y llevándose unos quinientos metros o más. Este año no ha quedado ni el suelo de la Capilla, que todavía permanecía el año pasado, ni las casas de sus alrededores.

Al llegar a Tierra Blanca (serían las tres y media de la tarde), nos esperaban las hermanas Amanda e Inés, el padre Wilfredo y un joven que ayuda con frecuencia en la Parroquia. También para aquí traíamos algunas cosas para utilidad de la Misión. Brevemente todo (saludos, descargas) y de nuevo al deslizador. Con nosotros, la hermana Amanda, que viajará hasta Contamana. Rumbo a Orellana.

Orellana

El viaje por el río se iba haciendo dificultoso por los palos y, también, por la amenazante lluvia. Pero llegamos a Orellana a buena hora, a las seis de la tarde, cuando la tarde ya ha dado paso a las horas de oscuridad. Saludamos a las hermanas y a los hermanos. Y les acompañé al Barrio alto (San Francisco), donde celebré la Eucaristía. La capilla es el patio cubierto de una casa, arreglado para esta celebración: mesa de altar, bancos para sentarse; sin paredes; una celebración en torno a lo esencial, a Jesucristo, que nos reúne y se hace presente en la sencillez de nuestra vida y de nuestras casas; basta querer acogerle, para sentir la alegría de su presencia. Los animadores, tres adultos del barrio, dirigían la celebración, las lecturas, los cantos. Éramos pocos los participantes, apenas siete u ocho adultos y un grupito de niños. Celebrar la vida en este día de los Difuntos, en este lugar, fue sentir la presencia del Dios de la vida, encarnado en nuestra realidad, como lo fue en Nazaret, pueblo pequeño y humilde.

Contamana

El día 3, fiesta de san Martín de Porres, madrugamos para viajar hasta Contamana. Con nosotros también las tres hermanas de Orellana (Victorina, Inés y Gloria). Poco imaginamos que antes de una hora de salir de Orellana, se desató una tormenta de aire y lluvia. La navegación se hizo lenta y, el algunos momentos, con algunos peligros. Gracias a la pericia de Romel, llegamos a Contamana sin novedad. Presentimos que la tormenta fuerte había caído aquí. Lo pudimos comprobar enseguida, pues subir por la orilla se hacía muy resbaladizo, y por las calles advertimos que la tormenta había arrastrado mucha tierra, llenando de barro y agua las pistas.

Hermanos reunidos para bendecir la nueva casa de las Hnas de la Doctrina Cristiana.
Puede ver más fotos de la visita a las parroquias aquí.

Nos dirigimos a la Misión. Los hermanos José Luis y Antonio estaban visitando y celebrando el bautismo en la comunidad de Fray Martín. Las hermanas de Orellana y Tierra Blanca fueron a la casa de las Franciscanas de Niño Jesús; yo me dirigí a la casa nueva de las hermanas de la Doctrina Cristiana. Allí me encontré con las hermanas Elena y María Jesús; después con Guadalupe y Ana María; a la hora del almuerzo nos reunidos todos los que llegamos a Contamana con los hermanas y las hermanas de esta Ciudad. Una gran alegría ver la casa terminada, hermosa, acogedora; sobre todo el gozo de las hermanas que la han de habitar y las hermanas de la Congregación.

A las 5’30 de la tarde iniciamos la Eucaristía y la bendición de esta casa. Estábamos todos los hermanos, los que llegamos por la mañana y los que viven en Contamana. Fue una Eucaristía muy sencilla y participada. Agradeciendo a Dios el don de la vocación, el compartir la misión en esta Parroquia y en el Vicariato. Recordamos con agradecimiento los pasos que se dieron y cómo llegamos a llegar al acuerdo de esta nueva presencia religiosa en el Vicariato. Terminamos la tarde compartiendo una cena fraterna.

El día siguiente, día 4 de noviembre, muy temprano, en el rápido a Pucallpa, las hermanas Guadalupe (general de las religiosas de la Doctrina Cristiana), María Jesús y Elena, se embarcaron rumbo a Pucallpa; y siguieron el viaje hasta Lima. Pronto las dos primeras regresarán a España. Gracias, hermanas por haber aceptado nuestra invitación; gracias por vuestra presencia en nuestro Vicariato. Que el Señor os bendiga, y a todas las hermanas, por vuestra generosidad y entrega.

Después, la mañana la dedicamos (José Luis, Antonio y yo) a conversar sobre la vida de la Parroquia y sobre la presencia fraterna que ahora comienza con la llegada de Antonio, un gran don de Dios para todos nosotros. Las muchas tareas pastorales, las próximas celebraciones. Pasamos la mañana compartiendo las experiencias vividas, intentando ayudarnos en el caminar y en la misión.

Por la tarde, seguimos planificando el tiempo próximo, con el viaje de José Luis a España, tiempo en el que Antonio se hará cargo de la Parroquia. La Eucaristía fue concelebrada. Y me despedí de las personas presentes, de las religiosas…

Orellana otra vez

El día 5, sábado, salimos de Contamana hacia las 6 y llegamos a Orellana; eran como las 8 horas. Desde ayer en encontraban en la Parroquia un grupo de animadores de la Parroquia, tanto de los caseríos, como de los barrios de Orellana. El encuentro se celebra una o dos veces al año (este curso solo ha podido ser una vez, debido a la enfermedad de uno de los hermano y al viaje que otro realizó). Todo fue muy preparado por los hermanos Jinn y Tirso, junto con la hermana Victorina. En el desarrollo del mismo participaron algunos laicos de la parroquia y otra religiosa. Los temas del encuentro fueron variados, abarcando la formación litúrgica, la celebración, el Año de la Misericordia, el trabajo vicarial, los cantos, la salud, la familia… Apenas tres días, bien aprovechados. En el momento de la evaluación, todos manifestaron su opinión muy positiva del encuentro (temas, ponentes, alojamiento, comida, reparto del tiempo). Algunos animadores manifestaron la necesidad de contar con ayudas para levantar o restaurar sus capillas. No siempre es posible, pero hacen os un esfuerzo por ayudar en sus necesidades. Los animadores prepararon varias celebraciones muy dinámicas y participadas.

El día 6, domingo, fue la Confirmación (10 jóvenes y 3 adultos). En esta Parroquia, no hay sacerdote desde hace unos meses. Los franciscanos y las religiosas son quienes se responsabilizan de toda la acción pastoral. Existen muchos grupos, partiendo de Infancia misionera, los catequéticos, los acólitos y otros, que dan vida a la comunidad parroquial e incluso atienden varios caseríos de la parroquia, con visitas dominicales, también cuando son las fiestas.

En una reunión con los grupos de confirmación y pre confirmación, los manifestaron sus inquietudes y, también, sus deseos de seguir formándose para participar en la vida de la Iglesia. Fue constante la preocupación por contar con un sacerdote. Son varias las parroquias en nuestro Vicariato que no cuentan con una presencia constante de sacerdotes. Más que nunca, pues, debemos contar con la responsabilidad de los laicos en muchas tareas. Ser adultos en la fe deberá manifestarse en asumir responsablemente las tareas que una comunidad tiene.

La mañana del 7 la dedicamos al encuentro con los religiosos y con las religiosas, para compartir nuestras vidas y tareas, preocupaciones y esperanzas. Revisamos, también, las actividades de año y, en lo posible, programamos el curso 2017.

Tierra Blanca

El día 7, después del almuerzo, salgo hacia Tierra Blanca. Llegamos a las 3’30. Gracias a Dios, apenas subir a la parte del pueblo de San Juan de Tierra Blanca, encontré a un motocarrista, que me trasladó a Tierra Blanca. Eran las horas de más calor y caminar cinco km a pleno sol, se hace muy pesado, agobiante. Al llegar a la Misión saludé al P. Wilfredo y, después, a las hermanas Franciscanas de la Natividad. El gozo del encuentro, después de tantos meses, hace menos pesada la carga y refresca en los momentos de insolación. Esta primera tarde no tenía nada especial que hacer; solo hablar de la celebración del día siguiente y de la visita al pueblo de Grao, el día 9.

La mañana del día 8 la dediqué a pasear un poco por el pueblo y a revisar algunas tareas de las hermanas, como es el mantenimiento de la misión, las tareas pastorales (especialmente la Infancia Misionera), el botiquín.

Por la tarde tuvimos la celebración de la Confirmación. Fueron 8 mujeres jóvenes quienes recibieron el sacramento. La comunidad parroquial participó muy activamente en la preparación; muy especialmente hay que destacar los grupos de acólitos, ministros, etc. Y los jóvenes de la pre prepararon el momento del compartir, sirviendo a todos los dulces, refrescos, etc.

Grao

El día 9: visita y celebración en Grao. Desde hace unos meses tenía programada la visita a este caserío, situado entre Orellana y Tierra Blanca. Allí anima la comunidad un grupo de responsables o animadores, a cuya cabeza está Francisco, una persona muy entregada, pero también las autoridades del lugar. Ellos se preocuparon de tener una capilla que les permitiera las celebraciones. La capilla anterior, que pude ver, fue construida por el P. Gerardo y está en un mal estado. Cerca de ella había un local comunal, que quedó en desuso al construir un nuevo local para el pueblo. Y pensaron que arreglándolo quedaría muy bien como capilla. Solicitaron unas ayudas, también al Vicariato, y así pudieron terminar la obra. El pueblo celebra su fiesta patronal el día de la Virgen de la Merced. Detrás de la mesa del altar se ven dos imágenes de esta advocación mariana, y también otras imágenes santos.

Hasta allí nos trasladamos. A las 5’30 de la mañana, la hermana Guadalupe y un grupo de niños del coro salieron en un bote hacia Grao. Un viaje de más de dos horas. El resto salimos un poco más tarde. Mientras esperamos en la orilla del río, vimos como un pescador preparaba el fruto de su pesca para enviarlo a Pucallpa. Su destreza en arreglar los pescados y la fatiga de la pesca, probablemente contrasta con el bajo precio de su trabajo. La llegada a Grao, después de una de viaje, coincidió con el grupo del coro. Caminamos hasta el pueblo; ahora está alejado de la orilla, pero cuando el río está crecido, las aguas discurren por todo o casi todo el pueblo.

Curiosamente, por la visita que les hicimos, las Instituciones educativas de Grao hicieron fiesta, (menos un grupito del Inicial) y participaron con mucho respecto en toda la celebración. Fueron confirmados 8 jóvenes. Después de la celebración nos ofrecieron un almuerzo; participaron los confirmandos y otras personas del pueblo. Gracias por vuestra acogida y por el interés de mantener viva esta comunidad cristiana, en medio de tantas dificultades. Regresamos a Tierra Blanca; nos sorprendió un fuerte viento y la lluvia.

Juancito

El día 10, temprano (serían las 6 de la mañana), salida hacia Juancito. El hermano Ricardo se encontraba en la casa misión. Me sorprendió, pues suponía que estaba en el Colegio. La razón: una vez más y algo que sucede en tantos pueblos, los padres “tomaron” la Institución educativa, impidiendo que profesores y alumnos ingresaran, mientras no solucionaran con las autoridades de la Ugel el problema que sufrían. ¡Qué triste! Son hechos, provocaciones, desajustes, problemas y hechos que desdicen de la labor educativa y de la labor de los profesores. Bien está que los padres tomen iniciativas, pero sobre todo que sigan mejor la educación de sus hijos. Por la tarde llegaron el Director de la Ugel Contamana y otros responsables de esta Unidad de Gestión. Se tuvo una conversación en la cancha deportiva cercana a la Institución educativa. No faltan los buenos deseos, que ojalá se hagan realidad, se solucionen los problemas y se  impida que se repitan los desórdenes y abusos.

El día 11 tuvimos la celebración de las Confirmaciones y Bautismos. Fueron 8 los bautizados, 13 los confirmandos y 2 de primera comunión. Los jóvenes prepararon también un ágape para compartir con todos los que quisieron entrar en la casa. En esta comunidad de Juancito no hay sacerdote. El hermano Ricardo es quien vela por la vida y la formación de esta comunidad y por otras de otros caseríos (como La Pedrera, Bolívar, Tres unidos y muchos otros, tanto del Ucayali como del Puinahua). He de agradecer tanto esfuerzo y la permanencia en medio de tantas dificultades como se presentan.

San Carlos y Bretaña

El sábado, día 12, salimos muy temprano (5’30) de Juancito, con la intención de visitar algunas comunidades del Puinahua (San Carlos y Bretaña) y llegar a Requena por la tarde. El río ha bajado bastante, pero está limpio de palos; podemos viajar con bastante rapidez y sin peligro. Así que logramos el objetivo de visitar San Carlos, donde me entrevisté con uno de los moradores y el director del Centro educativo, con el fin de ver los avances de la Capilla para que nos solicitaron la ayuda (por cierto, falta mucho por hacer y han detenido los trabajos) y para programar una posible visita de hermanos que quieren tener una experiencia de misión y colaborar en alguna obra. Recibieron con alegría esta propuesta, pero no tenemos una respuesta todavía para saber si será factible.

También visité Bretaña. El animador Medardo quería hacer un recibimiento con los niños de la catequesis; probablemente, nos adelantamos, pero sí caminamos hasta el pueblo conversando sobre las actividades de esta parroquia. Al llegar al pueblo, nos dirigimos a la Institución Educativa, pues el Director me había invitado para participar en la inauguración de un aula funcional de informática; este acto se desarrolló un poco más tarde; la ayuda que les dimos para la compra de materiales y para terminar la obra fue una buena cooperación para que los jóvenes estudiantes dispongan de un ambiente bastante bien acondicionado para su enseñanza.

En Bretaña, me entrevisté con los mayordomos de la Fiesta patronal, la Inmaculada. Las circunstancias y limitaciones no permiten que sea como otros años, pero sí estaremos nuevamente presentes acompañándoles en la fiesta y celebrando las confirmaciones.

Todo ha sido muy rápido, pero era necesario regresar a Requena. El hermano Antonio tiene sus obligaciones en Jenaro. Con él en Requena, atendiendo a esta Parroquia, ha sido posible la visita a las Parroquias del sur. Tengo mucho que agradecer a la disponibilidad de los hermanos para

Bagazán

El sábado, día 19, viajamos de nuevo, esta vez a Bagazán, un pueblo que quedó adentro al desviarse el Ucayali hace años y lo ha dejado incomunicado, en la cocha que formó el río; cuando las aguas están en bajo nivel, no es posible llegar a él, más que en canoa desde el vecino pueblo de Clavero. Bagazán fue cabecera de Parroquia, hasta que el río desvió su curso y quedó aislado, y ahora pertenece a la Parroquia de Jenaro Herrera.

Junto con tres catequistas de Requena y la hermana Romy, nos dirigimos hacia allí, parando primero en Jenaro para que nos acompañaran el hermano Antonio y la hermana Pilar.

Encontrarnos en Bagazán nos sirve para recordar sus orígenes y a los misioneros (sobre todo al P. Jesús Carballo) que levantaron la Iglesia. Desde hace años, una parte de la Misión, funciona como Cetpro, que fue creado por Mons. Víctor de la Peña y que en los dos últimos cursos, con su director el Prof. Jair Pérez, seguimos ayudando en algunas cosas para que pueda dar el servicio que se precisa. Nos alegramos de encontrar el centro en un buen estado de limpieza y orden. Es difícil llevar adelante estas instituciones. Pero hay voluntad de continuar con tesón.

En la Iglesia nos esperaban los catequistas y animadores y el grupo de jóvenes que recibieron después la Confirmación y la primera Comunión. La Celebración, muy bien preparada. Los participantes fueron invitados a un compartir en el salón que se ha restaurado situado detrás de la capilla.

Inmediatamente, nosotros nos pusimos de nuevo en camino. Antonio y la hermana Pilar quedaron en Jenaro, y nosotros que seguimos hasta Requena, pues nos esperaba la convivencia de los jóvenes de Confirmación.

Convivencia de confirmación en Requena

Más de 30 jóvenes participaron en esta última convivencia del año, preparación inmediata para la Confirmación. Toda la convivencia estuvo preparada y dirigida por los catequistas de los grupos. El tema fue Ser adulto en la Iglesia, la misión de quien opta en su vida por seguir a Jesús. También cada uno de los jóvenes respondió a las preguntas con las que se evaluó la preparación para recibir el sacramento. La convivencia finalizó con la Eucaristía.

Jenaro Herrera

Al día siguiente, domingo día 20, de nuevo al deslizador y celebración en Jenaro Herrera. Esta vez nos trasladamos allí con las hermanas Terciarias Capuchinas, que participaron en la celebración. Jóvenes de primera comunión y de confirmación, el grupo muy nutrido de catequistas y el coro recién formado, dirigido por las hermanas Stela e Yrma, prepararon una hermosa celebración: cantos, símbolos. Después, compartimos el almuerzo con las religiosas de Jenaro y el hermano Antonio. Gracias por vuestra acogida.

Requena

Finalizando estos días, hemos compartido algunos momentos significativos del Colegio Santa Catalina, en la celebración de su octavo aniversario, con la procesión, celebraciones, actividades culturales; y de CEBE Manos Unidas, festejando el Día de los Derechos del Niño y del Adolescente; nuestros niños y sus profesores prepararon un concurso: buscando talentos; los tienen, y muchos, nuestros niños, por eso el premio fue para todos.

Es necesario terminar. El mes ha sido muy intenso. Viajes, encuentros, celebraciones, visitas a las comunidades… Cuando inicio este viaje y al finalizar, recuerdo aquellas palabras de José Antonio García: “¿Y qué es la selva? De poder simplificar, puedo afirmar que la selva es una geografía sin historia; y cuando entre en la historia, dejará de ser selva (esa selva insondable, misteriosa, extraordinaria, indescriptible y embrujadora que todos soñamos y queremos que sea).

Es un desplazarse de la vida y la muerte en seguidas oleadas, que se acosan mutuamente. Aparece siempre triunfal la vida, mas la muerte la va minando constante las bases, en una pugna artera y sin cuartel: tantas vidas, tantas muertes. Pero sólo se ve la Vida. Una Vida que explota por todos los poros del bosque, sin dejar nada por cubrir. Vida animal y vegetal en todas sus facetas, en un laboratorio biológico sin control.

Ni libros. Ni relatos. Ni tampoco fantasías … Nada es bastante para comprender la selva. Para entenderla un poco, hay que vivir con su mismo palpitar. Navegar en las frágiles canoas por los anchurosos ríos, por muertos pantanos, por los diminutos e incontables riachuelos que no se cansan de dar vueltas y revueltas entre la espesa vegetación, y transportan aguas saturadas de gérmenes vivos. Hay que perderse monte adentro por una semana o un mes y saber sobrevivir. Hay que sentir los aguaceros constantes e interminables que vienen galopantes hacia nosotros sobre la arboleda, con un fragor de maremoto”.

Algo de todo esto tienen los viajes que hacemos: un adentrarnos en la profundidad, no sólo de la naturaleza, sino sobre todo en la vida de las personas, para comprender siquiera un poco sus pensamientos y sentimiento, para compartir sus deseos de una vida más humana y diga, para vivir con ellos el camino de Jesús.

Fr. Juan Oliver
Obispo del Vicariato de Requena