Profesión perpetua de la Hermana Gloria en Orellana

La comunidad de hermanas franciscana de la Natividad de Nuestra Señora (Darderas), la comunidad parroquial de Orellana y el Vicarito entero está de fiesta por la profesión perpetua de la hermana Gloria Barrios Chuyes.

En la noche del 3 de setiembre de 2016 nos hemos congregado para ser testigos del “sí incondicional” de la hermana Gloria que consagra su vida a Cristo en la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Natividad de Nuestra Señora.

Iniciamos la celebración con el canto que expresa el llamado de Dios, “me has seducido Señor con tu mirada”; la procesión de entrada: los monaguillos, las hermanas, la hermana Gloria y junto a ella la delegada general y la superiora de la comunidad de Orellana, finalmente los celebrantes; todos con la mirada puesta en Jesús, rostro misericordioso del Padre.

Antes de participar en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, cantamos la misericordia del Señor y entonamos la alabanza a Dios dando gloria por su infinita bondad que hoy se manifiesta en la vida entregada de la hermana Gloria.

Momento de la profesión religiosa. Ver más fotos.

La Palabra de Dios fue entronizada por la hermana Gloria expresando que es el alimento espiritual de todo consagrado dando fuerza y valor para llevar el mensaje del Señor a todos los lugares donde se nos envía.

Las lecturas correspondientes a la que nos presenta la Iglesia en este domingo, muy apropiadas e iluminadoras para este momento tan especial dentro de la comunidad: ¿Quién conoce los proyectos de Dios? ¿Quién comprende lo que Dios quiere? (Sab 9,13); el que no renuncia a todos sus bienes, ni puede ser discípulo mío (Lc 14, 33).

La maestra llamó por su nombre a la que va a profesar, y ella respondió: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. El celebrante le preguntó qué es lo que pides a la Iglesia, y la hermana Gloria, pidió ser admitida a la profesión de votos perpetuos en la congregación. Todos respondieron cantando: Te damos gracias, Señor.

El celebrante destacó la centralidad de Jesús en la vida consagrada:

Él es nuestro libro y nuestro mayor empeño. Jesús es nuestro ser y hacer            cotidiano. Jesús y su Evangelio. La vida religiosa es seguir en todo a Jesús. Nuestro buen Padre Dios nos lo ha dado y nos ha dicho: En él me complazco, escúchenlo y síganlo. Los consagrados todo lo viven por Jesús, con Jesús y en Jesús”

 Tras la homilía, el celebrante le preguntó a la hermana Gloria acerca de sus disposiciones interiores que expresan su propósito de consagrarse al Señor de por vida, concluyendo con la petición de ayuda de Dios para que mantenga firme su decisión. La hermana Inés entonó las letanías, respondiendo la asamblea, ruega por nosotros.

La hermana Gloria, cerca del Altar que simboliza a Cristo y de la Delegada general de su congregación, la hermana Isabel, hizo su profesión. Después de firmar el documento, el celebrante, con las manos extendidas, pronunció la bendición solemne.

Un momento expresivo del rito de profesión fue la bendición y entrega del anillo, símbolo de consagración y entrega total al Señor con corazón indiviso.

El acto de profesión terminó con la ratificación por parte de la Delegada general diciendo que “la hermana Gloria formaba parte de la comunidad y era miembro de la Congregación de Hermanas Franciscanas de la Natividad de Nuestra Señora”, sellando este ser una con todas y tenerlo todo en común con el abrazo fraterno, momento en que la emoción se hizo notar con lágrimas de alegría.

Siguió la Eucaristía con la presentación de ofrendas: vela, anciano y niño, libro de las Constituciones, pan y vino… todo fue un canto de alabanza y de acción de Gracias a la bondad infinita de nuestro Dios.

En el momento de acción de Gracias, la hermana Gloria, emocionada dio las gracias a Dios por el don de su vocación, por sus padres, por sus hermanos, por la presencia de dos hermanas suyas, Alicia y Rosa; por las hermanas de congregación y por todos los presentes.

El celebrante leyó unas palabras enviadas por nuestro obispo Juan:

En este día, me uno a vuestra oración y a vuestra alegría. Doy gracias a Dios por la entrega de la hermana Gloria y de todas vosotras, hermanas de la Natividad.   Gracias, hermanas, de todo corazón.

 “Este es un día importante, también, para la comunidad cristiana de Orellana, y para todo el Vicariato de Requena. Dios quiera suscitar en los jóvenes una respuesta  generosa a seguir a Jesús sirviendo a los más pobres, en la vida religiosa y            sacerdotal.

Unidos en la oración y en el camino de Evangelio, fraternidad y servicio, os saludo y  deseo a todos la bendición del Señor”.

La asamblea respondió con un fuerte aplauso.

Tras la celebración de la Eucaristía, fuimos invitados por la hermana Victorina, a continuar la fiesta. Los jóvenes de la parroquia y el grupo de laicos darderos, prepararon la fiesta con danzas y representaciones, de tal manera que la alegría se hizo notar, expresión también del gran cariño que el pueblo tiene a la hermana Gloria y  a las hermanas.

En nuestra memoria guardamos cada palabra y gesto que acompañó a esta celebración. Dios sigue haciendo grandes maravillas en nuestro mundo, elige a hombres y mujeres para que ofrezcan su vida al servicio del Evangelio que nos hace hermanos.

Fr. José Luis Coll
Misionero en Contamana