Experiencia misionera

En pasado mes de agosto, nuestros hermanos Fray Juan Luis Machuca Socias OFM y Fray Luis Fernando Loro Ramos OFM tuvieron la gracia recibida por el Señor de vivir el carisma franciscano en la Amazonia Peruana.

Allá donde apenas llega la presencia religiosa ni sacerdotal, nos encontramos con hermanos de la provincia franciscana de la Inmaculada Concepción de España. Compartiendo sus vidas y vocación con aquellos que más lo necesitan.

Jenaro Herrera, Requena, Flor de Punga y Contamana son las localidades donde habitan nuestros hermanos, y desde donde, sirviéndose de barcas y lanchas, se desplazan por los numerosos ríos de la Amazonia Peruana para atender a numerosas localidades que no gozan de presencia religiosa ni sacerdotal.

Este verano el Señor nos ha dado la gracia a Fray Juan Luis OFM y Fray Luis Fernando OFM el poder compartir con estos hermanos un mes en estas tierras donde nuestra provincia anuncia la Buena Noticia del evangelio y el amor de sentirse llamado a vivir el carisma inspirado a Francisco de Asís.

Incansables entres ríos, selva, y pocos medios materiales nuestros hermanos comparten todo lo que son, y todos los dones que el  Señor ha derramado en sus vidas. En nuestro hermano Fray Juan Oliver obispo y pastor de este Vicariato de Requena, encontramos un gran testimonio de cómo se debe vivir el franciscanismo hoy; alegre, humilde, servidor y menor son algunos de los atributos con los cuales yo definiría a nuestro hermano Juan, que nos acogió y nos presentó la misión franciscana en este vicariato de Requena.

Uno de los primeros objetivos de nuestra misión ha sido profundizar en la realidad provincial, conociendo la misión de nuestros hermanos en la selva. Para ello hemos compartido unos días en tres de las cuatro presencias que tenemos en este vicariato. En las cuales hemos podido palpar el progreso social, formativo, sanitario, y en otros muchos ámbitos de la vida cotidiana, en contraposición a los pueblos y aldeas donde no gozan de presencia religiosa ni sacerdotal.

Es muy importante nuestra misión y participación en estos pueblos. Hoy más que nunca debemos apoyar, compartir y sobre todo orar por nuestros hermanos y por los habitantes de esta región de la selva Peruana, ya que son parte de nuestra vida, de nuestra realidad provincial y del franciscanismo en España.

La mayor parte de nuestra misión la hemos desarrollado en Tamanco, un pequeño pueblo de unos 2000 habitantes, a la orilla del rio Ucayali. Nuestro primer objetivo ha sido compartir la alegría de ser llamados a la vida consagrada dentro de la Orden de los Hermanos Menores, y qué mejor momento para hacerlo que en este año, en el que damos gracias a Dios por la vida Consagrada en la Iglesia.

En este mes hemos podido compartir nuestra vida: orando, celebrando la liturgia de la palabra, visitando, atendiendo y repartiendo medicamentos a enfermos, hemos desarrollado con los niños del lugar distintas actividades, juegos etc. De una manera sencilla y con pocos medios pero hemos compartido todos los dones que el Señor nos ha regalado, pues de Dios hemos recibidos los dones por pura gracia y a Dios debemos restituirlos sirviendo a aquellos que nos rodean, especialmente a los más pobres.

Cada sonrisa, cada abrazo, cada mirada han sido para nosotros como si el mismo Cristo nos sonriera, nos abrazara y nos mirara; después de estos días comprendemos un poquito mejor las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio del Mt 25, 35-40:

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y me visitasteis”.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?  ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.

Han sido unos días para vivir y valorar lo que verdaderamente es esencial en nuestra vida, que son muy pocas cosas. Cuando la sociedad te obliga a vivir con lo necesario, somos conscientes de cuánto tiempo perdemos luchando por aquello que es simplemente temporal y efímero. Sin agua en casa, sin móvil, sin internet, con los alimentos básicos, con tres horas de luz eléctrica al día, sin coche, sin lavadora, secadora, vitrocerámica y así podríamos enumerar todos los electrodomésticos que conocemos,  ni otros tantos bienes materiales que parece que hoy son imprescindibles para nuestra vida.

Momento de la llegada. Salen a recibirles los Hnos Juan Oliver, obispo del Vicariato  y Juan Carlos Moya, ministro provincial.

Así hemos experimentado que la verdadera felicidad, aquella que invade el corazón, aquella que llena la vida de amor, está sencillamente en compartir tu vida, con el hermano. Una canción, un juego, un dibujo, una oración, un tiempo para la escucha, una visita a un enfermo, un rato de compartir dialogando tranquilamente, una celebración…, pueden parecer algo muy sencillo y simple, pero se pueden convertir en un encuentro de amor fraterno muy hermoso que siempre recordarás en tu corazón. A veces perdemos muchas fuerzas pensando esperando grandes acontecimientos y se pasa la vida sin disfrutar de algo tan hermoso como es aprender a vivir y a sorprenderte de los pequeños acontecimientos de cada día, pues Dios se hace presente en lo pequeño y sencillo, en la cotidianidad.

Al compartir estas líneas con todos vosotros, os invitamos a buscar en vuestra vida aquello que es verdaderamente esencial, aquello que llena el corazón para poder celebrar y festejar el don más hermoso que tenemos LA VIDA. “porque no hay Amor más grande que el de aquel que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13).

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[Fuente: Web de la Provincia franciscana de La Inmaculada. Madrid]