Celebración de la Pascua en Requena

Dentro de la Octava de Pascua, fiesta que celebramos como en un mismo día, puedo escribir unas notas de lo vivido en estos días tan importantes para un cristiano: Jesucristo, el que murió, ha resucitado y vive para siempre. Él es el mismo, ayer, hoy y siempre. A Él la gloria siempre y por siempre.

En todo pueblo que goce de una tradición cristiana, la Semana Santa y, especialmente el Triduo Pascual se celebra con mucha seriedad, profundidad, sentimiento vivo. Seguimos a Jesús o, al menos, lo intentamos, cada día. Sabemos que Él está compartiendo con nosotros la misión de hace nueva esta creación, de plantar aquí la semilla del Reino y de ayudarla a crecer.

Durante cuarenta días nos vamos preparando. Quien más y quien menos, va interiorizando la Palabra de Dios y los acontecimientos de la vida de Jesús. En la Eucaristía y en los ejercicios oracionales populares, como el Vía Crucis. Ciertamente, cada viernes, una hora antes de la celebración de la Misa, un grupo numeroso de personas se ha reunido en la Iglesia Catedral para seguir los pasos de la Vía dolorosa.

Domino de Ramos

Al llegar los últimos días de la Cuaresma, el Domingo de Ramos, el pórtico de la Semana Santa, celebramos la Eucaristía y la bendición de los ramos en casi todas las capillas de nuestra Parroquia, con recorridos procesionales, acompañando y aclamando al Señor que entra en Jerusalén y en nuestras vidas, vestido de humildad, indefenso, sencillo… Somos invitados a ir revistiéndonos de este Jesús, para seguir su vida y su misión.

Hay más fotos de la Semana santa en Requena aquí.

Jueves Santo

El Jueves Santo celebramos la última Cena del Señor, rememorando el lavatorio de los pies. “Para que vosotros hagáis los mismo”: lavar los pies, estar a los pies, servir. Por la mañana, se han ido preparando las celebraciones, con participación, sobre todo, de jóvenes. Cantos, lecturas… Y el grupo de personas que van a representar a los apóstoles. En la Capilla de Tarapacá fue un grupo de 12 niños y jovencitos que representaron a los discípulos. En la Catedral fue un grupo variados: niños, jóvenes, adultos y mayores. Con mucha seriedad y con una atención destacada por parte de todos. ¡Para que comprendamos lo que Tú, Señor, has hecho por nosotros y el ejemplo que nos has dado!

Al terminar la celebración eucarística, grupos de profesores y jóvenes acompañaron las “Hora Santa”, hasta casi las once de la noche. Una invitación a acompañar a Jesús en la oración en el Huerto de los Olivos. Cada grupo acompañó estos momentos con breves reflexiones, cantos. Momentos de silencio. Intentar que nos adentremos en los sentimientos de dolor y angustia, de confianza y entrega, de aquel que está dispuesto a llegar hasta el final.

Viernes Santo

El Viernes Santo iniciamos con una oración, los Laudes en la iglesia Catedral. La oración continuó hasta el mediodía. Mientras tanto, a las 8 horas en muchos barrios de Requena comenzamos el rezo del Vía Crucis, preparado por grupos de escolares y de capillas. Los grupos más o menos numerosos quisieron manifestar así la voluntad de seguir a Jesús y compartir su entrega por nosotros. Días antes, varios grupos de niños de Instituciones de Inicial hacían también su recorrido por algunas calles de Requena.

Por la tarde celebramos la Pasión del Señor, la Adoración de la Cruz. En un ambiente de silencio, de recogimiento. Poco tiempo después de comenzar, hubo un apagón de luz, y seguimos la celebración a oscuras y sin altavoces. Tal vez, hasta en esto, pudimos sentir una comunión con lo que celebramos.

Después de la celebración, comenzamos la procesión con dos recorridos, acompañando las imágenes de la Virgen dolorosa y el Cristo yacente. Si en todas las celebraciones notamos una presencia muy numerosa, en la procesión fueron varios miles de fieles que participaban en el recorrido, escuchando y meditan las palabras de Jesús en la cruz, cantando cantos y orando por las familias, los enfermos, los difuntos. Terminamos hacia las 9’30 de la noche.

Vigilia Pascual

Comenzamos la Vigilia Pascual a las 8’30 de la noche, siguiendo todos los ritos y partes de esta fiesta de la Pascua. La luz del cirio pascual, el fuego, el pregón, las lecturas… todo, envueltos en un clima de oración, nos ayudó a vivir con alegría a Jesús presente, resucitado, vivo entre nosotros.

Domingo de Pascua

Y el domingo por la mañana, en varias capillas, con la celebración de la Palabra y de la Eucaristía, se bendijo el agua que las personas traían a los lugares de culto. Que esta agua nos recuerde y nos haga revivir nuestro bautismo.

Y no vivimos alejados de lo que ocurre en nuestro mundo: La noticia de los atentados en Sri Lanka y los centenares de muertos nos sacudieron muy intensamente. Cristo sigue muriendo y resucitando. Aunque en la distancia, no somos ajenos al dolor de tantos hermanos nuestros que han derramado su sangre, víctimas del odio.

Hno. Juan Oliver, ofm
Obispo del Vicariato de Requena