Viaje por el Vicariato (2ª parte)

Narramos ahora la segunda parte de nuestra visita a las distintas misiones y poblados del 1 al 7 de diciembre.

Pampa Hermosa

Día 2. Domingo. A las 6’15 salimos de Orellana camino de Pampa Hermosa, a donde llegamos hacia las 7’30. No nos esperaba nadie en el varadero. Entramos subidos a un motocarro. Nos cobró 5 soles por persona.

Hay muchas más fotos de todos estos pueblos visitados

Pampa Hermosa es la capital del distrito del mismo nombre; se extiende por parte del Ucayali y del río Cushabatay. Es un distrito pequeño, de apenas 1.500 electores y que comprende varios pueblos. El más grande y poblado es Pampa Hermosa. Debió ser importante por algunos cultivos, ahora por la palma aceitera, el maíz, la yuca, y también por la madera. La Iglesia está dedicada a la Inmaculada (en el templo se conservan varias imágenes, una de ellas en apariencia antigua y de madera, muy hermosa. La Inmaculada es la patrona del pueblo y a ella se harán grandes celebraciones.

El pueblo se encuentro en el interior. En tiempo de crecida, puede llegarse en bote, pero en este tiempo todavía hay que caminar o viajar por un largo camino, a través de campos sembrados de maíz y yuca, hasta llegar al pueblo, que tiene a la entrada un arco dando la bienvenida.

El motivo de nuestra visita es la celebración de las Confirmaciones de unos jóvenes y adultos, preparados por el animador. Gracias a Esteban que vino con su guitarra desde Orellana y a la buena preparación de los jóvenes y en general de todos los asistentes, la celebración estuvo muy participada. Después de la Eucaristía todavía permanecimos un tiempo con un grupo de pobladores; y, a las 11, nos embarcamos rumbo a Contamana.

Contamana

Llegamos a las 12,15 y nos trasladamos inmediatamente a la misión, en donde nos encontramos con los hermanos José Luis y Antonio José. En el almuerzo, conocí a la hermana Liliana, religiosa de la Doctrina Cristiana, nueva en la comunidad de Contamana.

Después de comer, un poco de descanso y un poco de aseo. Tiempo para conversar y pasear, alguna visita a ciertos barrios (San Francisco) y prepararnos para la Eucaristía. Comenzamos a las 7’15. El grupo de confirmando era muy numerosos, sobre todo jóvenes, pero también adultos. Todo bien preparado y previsto, muy participado y festivo. El Espíritu les mueva siempre a salir hacia los más necesitados y a ser buena noticia para los que buscan, los alejados, los jóvenes. Que Él cuente con su apertura y disponibilidad para seguir el camino de Jesús.

Después de la celebración, cena rápida y a descansar. Falta nos hacía después de un día que comenzó muy temprano y que nos llevó a estos pueblos.

El día 3, lunes, después de los Laudes y del desayuno, tuvimos un encuentro con el especialista de CETPROs de la UGEL, para tratar asuntos eferentes a nuestros centros, sobre todo de Tierra Blanca, buscando adaptarnos mejor a las necesidades de los jóvenes. También me encontré con algunos jóvenes y con el Director del Cebe San Francisco de Asís. Acordamos un encuentro con el profesores, que tendría su tiempo durante la mañana del martes. Por la tarde, reunión con los hermanos (como en otras ocasiones para revisar la vida pastoral y algunas mejoras que convendría hacer para mejorar la vivienda y el Cebe) y todavía pudimos visitar los talleres, que estaban preparando la clausura del año.

El día 4, martes, después de una noche fresca, amaneció lloviendo. Así fue casi todo el día. Después del rezo de los Laudes y del desayuno, nos reunimos con algunas personas y con los niños y profesores del cebe. Fue un tiempo muy hermoso de compartir la alegría, la inocencia de los niños, algunas preocupaciones de los profesores, escuchar también alguna propuesta, etc. La lluvia no cesaba. Intento hablar con Andreu para programar la llegada a Bretaña, pero sin resultado positivo.

Después del almuerzo, nos dirigimos a Orellana, para celebrar la Eucaristía y pasar la noche.

Juancito

Día 5, miércoles, hacia las 5’30 de la mañana emprendimos de nuevo el viaje. Primera parada, Juancito. Fueron casi cinco horas de viaje, con tiempo fresco y lluvioso. En Juancito nos esperaba, con muchas atenciones, Ricardo. Aunque eran las 10 de la mañana, tomamos de los alimentos que nos había preparado. Y… de nuevo al río. Destino, Bretaña. Como teníamos suficiente tiempo, nos detuvimos en varios poblados que solo conocía de nombre y de paso por el río.

Oceanía

El primero de ellos, Oceanía. Es el último pueblo de la Parroquia de Tierra Blanca, situado en el río Puinahua. Para llegar a él, en esta época del año, todavía tuvimos que caminar. Nos encontramos con un pueblo pequeño y con pocos habitantes, pero bastante bien ordenado, limpio; en bastantes lugares, había arroz, maíz y maní soleándose. Vimos lugares y maquinaria para el tratamiento de los productos (peladoras de arroz, desgranadoras de maíz). Con la poca gente que conversamos (era las horas de más calor), se mostraron confiados y comunicativos.

Padre López

El segundo en el que paramos lleva el nombre del fundador de Requena: Padre López. También para llegar al pueblo hay que caminar un poco. Hay un “puente” para no mojarte, sobre todo cuando ha llovido. Llegamos a la plaza (el pueblo prácticamente está situado alrededor de ella y nos salió al paso un joven profesor (natural de Requena, como casi todos) que nos acompañó durante todo el tiempo que estuvimos allí y nos explicó la vida del pueblo (bastante abandonado, por cierto) y algunas costumbres de la gente (nos dijo que solían tomar con frecuencia ayahuasca). Más adelante nos encontramos con más personas (profesores y jóvenes), que estarían celebrando la clausura del año escolar. Antes de embarcarnos de nuevo, las autoridades nos pidieron hablar y nos manifestaron el deseo de que les visitara con más tiempo y de poder celebrar el bautismo. Lo trataremos. Les animé a responsabilizan a alguien para la tarea de animador y que pudiera participar en los encuentros de Requena.

Las Palmas

El tercer pueblo donde paramos fue Las Palmas. Era un pueblo grande y alargado (todavía lo es, aunque un poco menos), situado en la orilla del Puinahua. Pero el río lo ha ido “haciendo correr” y desplazarse. Recorrimos sus calles, buscando algún edificio que nos recordara el o los centros educativos. Encontramos a algún profesor conocido de Requena. Llegamos al Centro de Secundaria; se notaba que habían terminado el curso. Los restos de la fiesta eran fácilmente detectables. Las puertas abiertas de las clases y de un almacén, donde se acumulaba de todo. Vimos también construcciones idénticas en casi todas las casas. Debe ser algún proyecto de mejoras de las condiciones higiénicas.

Bretaña

Y continuamos viajando. El destino era Bretaña. Llegamos poco antes de las 4 de la tarde. Al llegar a la Parroquia, nos vimos rodeados de mucha gente. Venían a saludar y a invitarnos a la fiesta. Primero, la Eucaristía y la bendición de los alimentos que habían preparado los componentes de la hermandad; después el traslado de la Virgen a la Iglesia; a continuación, el baile alrededor de la humisha y el corte de la misma. Al caer, todos se esfuerzan en conseguir los regalos que estaban colgados en ella.

Así nos fue pasando la tarde. Después de la cena (un rico pollo que nos regalaron), el descanso.

La mañana del día 6, jueves, la dedicamos a conversar y a preparar algunos expedientes de sacramentos y a conversar con algunas personas del pueblo; preparando y animando a algunos para participar en el encuentro que tendremos con los animadores de Requena y Jenaro.

Flor de Punga

Nos pusimos de nuevo en camino. Al río. Con la advertencia de no salir hasta que no para la tormenta que durante toda la mañana estaba afectando a la parte del Ucayali, y que ya barruntamos en Bretaña. El viaje, aunque con un poco de lluvia, fue bueno. Quien tenía que sufrir los azotes del agua era Romel. Pero llegamos bien, cuando ya había pasado la lluvia en Flor de Punga. El río de nuevo se había hecho sentir y había arañado unos cuantos metros de tierra.

Florencio nos recibió, como siempre, con muchos detalles y compartiendo algunos dones que tenía. Nos acomodamos y lavamos. Fui a visitar a las hermanas Blanca y Celia. El don siempre de la fraternidad que Dios nos hace experimentar en todos los lugares que visitamos. Así nos pasó la tarde, con encuentros con muchas personas, paseando por el pueblo.

El día 7 fue el día de la celebración de la Confirmación de cuatro adultos. Víspera de la Inmaculada, patrona de la Parroquia. Bien preparado todo por parte de las hermanas y de un grupo de adultos que ayudan en la liturgia y los cantos. Al finalizar, los confirmados nos invitaron a un almuerzo en una parte de la Misión.

Nuestro agradecimiento a todos. Les deseamos una buena velada de cantos a la Virgen; donde pudieran realizarla, según el tiempo. No pudimos estar mucho tiempo, pues debíamos estar en Requena antes de las 3 de la tarde. Otras tareas nos esperaban: la Eucaristía con las alumnas y profesores de María Inmaculada, que celebran a su Patrona y que organizaron una velada en el patio de Emaús. Y otra celebración antes de acabar el día.

Ya en Requena, el día 8, Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Toda la noche estuvo lloviendo. Probablemente por eso a la celebración de las 7 de la mañana, en la que dos grupitos de catecúmenos de Jerusalén y de Emaús iban a recibir la primera Comunión, acudió muy poca gente. Pero para nada fue obstáculo para que fuera una hermosa fiesta de encuentro con Jesús. Gracias por vuestra entrega, padres y catequistas.

La Inmaculada es, por otra parte, la Patrona de nuestra Vicariato. Día para uniros y para orar juntos, unos por otros. Momento de agradecer todos los bellos momentos de este viaje largo, aunque más corto que otras ocasiones, sobre todo agradecer la buena acogida por parte de todos y, a Dios, por el testimonio admirable de nuestros hermanos religiosos, religiosas, animadores y catequistas. Todo un ejemplo de permanecer al lado de este pueblo, en todo momento, en los festivos y en los más dolorosos. Gracias a todos. Nos habéis hecho sentir la unidad y fraternidad, signos del Reino de Jesús.

Confirmaciones en Requena

Resulta difícil resumir todo lo vivido en estos días, antes del 16, domingo que fue de la Confirmación. Durante la semana realizamos un cursillo para padres y padrinos de niños menores de 6 años que, en los días de Navidad recibirán el sacramento del Bautismo. Fueron días de mucho trabajo, pero pensamos que muy bien aprovechados. Gracias a los catequistas que fueron los que más trabajaron en el desarrollo del cursillo.

Y el domingo, a primera hora, en la Eucaristía de las 7, la celebración de la Confirmación: dos adultos y nueve jóvenes, un grupo pequeño, comparado con otros años. Ánimo a vosotros, que sepáis descubrir la misión que el Señor os tiene preparada y que sigáis vuestra formación como cristianos adultos y comprometidos en la vida de la comunidad cristiana.

Hno Juan Oliver, ofm
Obispo del Vicariato Apostólico de Requena

Un pensamiento en “Viaje por el Vicariato (2ª parte)

  1. Buen resumen para mantenerse informado de esos viajes y ea realidad que se me hace muy cecana y conocida. lorenzo

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