Convivencia de catequistas y confirmandos de Requena

El día sábado 24 del presente, se llevó a cabo el II Encuentro de Catequistas, adultos y jóvenes que se vienen preparando para recibir el Sacramento de la Confirmación” y se desarrolló en los ambiente del ASILO, donde se encuentra el CEBE “MANOS UNIDAS”. Encuentro que tuvo como lema: Id por el mundo y anunciad el evangelio (Mc 16, 15)”. Iniciamos con el momento de oración, dinámica y el desayuno para luego empezar con el desarrollo del tema, que tuvo dos momentos el primero fue la lectura personal y luego de manera grupal para que finalmente sea expuesta a todos los presentes. Cabe recalcar que este momento se realizó a partir de los siguientes textos:

  1. Queridos catequistas,
  2. Eres catequistas
  3. Hago lo que puedo
  4. Radiografía de un catequista

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Lo importante de este momento de exposición fue la participación de todos los grupos que nos dieron a conocer sus conclusiones sobre la misión de los catequistas que a continuación se presenta:

  • La misión del Catequista es una misión de desvelo y de llamado.
  • El catequista tiene que ser un hombre de experiencia y de oración.
  • El catequista debe tener los sacramento de iniciación cristiana
  • El catequista debe ser de confianza.
  • El catequista debe dar su tiempo.
  • Dios nos da las palabras exactas para anunciar el Evangelio.
  • Jesús nos acompaña y anima en la misión.
  • El catequista debe tener una relación personal con Jesucristo para dejar huellas en los catecúmenos.
  • El catequista debe ser un testigo.
  • El catequista no presiona a nadie a creer
  • Es una tarea de vivir la fe a través de su discipulado.
  • Dios nos habla a través de los catequistas.
  • El catequista debe estar preparado para anunciar el Evangelio y enseñar a los niños y jóvenes que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.
  • El catequista tiene que estar bautizado, para escuchar el llamado de Jesús en su Evangelio.
  • La vida del catequista debe ser coherente con su vida.
  • La tarea de todo cristiano es el anuncio de Jesucristo.
  • El catequista debe capacitarse y formarse para poder enseñar a sus catecúmenos.
  • Todo catequista debe tener predisposición para aprender de los demás.
  • El catequista debe entender que Jesucristo es el motor del trabajo catequético.
  • Un catequista debe ayudar a florecer y a crecer a los niños y jóvenes.
  • El catequista debe ser un hombre de Iglesia.

Finalmente, después de escuchar a los representantes de cada grupo, los jóvenes y adultos que se están preparando para recibir el Sacramento de la Confirmación dieron a conocer sus compromisos de ser catequistas y anunciar el Evangelio.

El trabajo de este grupo pequeño se desarrolló siguiendo un esquema sencillo: lectura y reflexión a partir de la llamada de Samuel, preguntas para la reflexión personal (profundizando en el ser cristiano, el valor de la formación recibida, el compromiso en la Iglesia, la vida sacramental, etc.) y compartir en el grupo de catecúmenos. Este resultó interesante por la participación de jóvenes y adultos, pues entre todos se llegó a profundizar en los Sacramentos de Iniciación Cristiana, para los que ellos se están preparando.

Después de la reflexión de cada grupo, pasamos al comedor para el alimento necesario. Como en otros momentos preparado por personas del CEBE, que tanto nos ayudan en estas convivencias parroquiales, y por los catequistas. El almuerzo fue a gusto de todos (picadillo de pollo, arroz, lentejas, ensalada y refresco de toronja).

Mientras se limpiaba la vajilla, hubo un tiempo de descanso; lástima de no se pudiera hacer un deporte. Pero, bien.

Y pasamos a la evaluación, todos juntos. Las aportaciones fueron muy valiosas y se destacó la importancia de la reflexión y la iluminación que el grupo de coordinadores hicieron sobre las preguntas, inquietudes, dudas… que se presentaron.

Y, para terminar el encuentro: la celebración de la Eucaristía, con las lecturas del día, que nos ayudaron a profundizar un poco más en el llamado que Dios nos hace. Verdaderamente una Acción de Gracias. Como comenzamos saludando a Dios, con el himno cantado “Buenos días, Señor”, también terminamos elevando nuestra acción de Dios, por Jesucristo, por confiarnos una misión tan importante y los dones de los sacramentos que nos hacen vivir la misma vida de Dios.

Terminamos, también, agradeciendo el trabajo que han realizado desde hace días el grupo de catequistas. No es fácil organizar este encuentro en todos sus elementos. Gracias a vosotros, catequistas, que sabéis devolver en bien de los niños y jóvenes los dones que el Señor les da-

Catequista Delio Martín Angulo Rodríguez