Preparación del Sínodo para la Amazonía

El Papa Francisco anunció la celebración del Sínodo para la Amazonía, que tendrá lugar en Roma, en el mes de octubre del año 2019.

Fue durante su visita a Perú (enero 2018), en Puerto Maldonado, cuando comenzaron los trabajos presinodales. A partir de entonces, ha sido el tema de muchos encuentros y de trabajos (parroquiales, centros educativos, grupos de parroquia).

La Conferencia Episcopal Peruana, en la Asamblea del mes de septiembre, tomó algunos acuerdos con el fin de sensibilizar a todas las Diócesis y pedir las aportaciones.

Especialmente los Vicariatos Apostólicos de Perú han dedicado a la preparación del Sínodo bastantes encuentros y programaron Asambleas territoriales: Pucallpa, San Ramón y Puerto Maldonado; Yurimaguas y Jaén; Iquitos, San José del Amazonas y Requena. La última de estas Asambleas la hemos celebrado en Iquitos.

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Este es el logotipo del Sínodo y el encabezamiento del programa de la Asamblea Territorial celebrada en Iquitos.

Asamblea territorial Presinodal – IQUITOS

Vicariato Apostólico de Iquitos
Vicariato Apostólico de San José del Amazonas
Vicariato Apostólico de Requena

18 al 20 de octubre de 2018

Objetivo:

Las asambleas territoriales se ponen en marcha para iluminar y confrontar desde las voces de los territorios para que éstas puedan ser escuchadas y aportar al proceso del sínodo de 2019.

Participan:

Vicariato Apostólico de Iquitos
Vicariato Apostólico de San José del Amazonas
Vicariato Apostólico de Requena

Equipo Responsable

Mons.  Miguel Olaortúa
Mons. Javier Travieso
Mons. Juan Oliver
CAAAP-REPAM PERÚ

Facilitadores:

Equipo de CAAAP-REPAM PERÚ
Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS)
Comisión Episcopal de Misiones y Pastoral Indígena (CENAMIS).

(CAAAP = Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica)
(REPAM = Red Eclesial Panamazónica)

Lugar:

Katanari (Iquitos)

El jueves, día 18, siendo las 8 de la mañana, dimos comienzo al encuentro con la inscripción de los participantes, una oración preparada por el Vicariato de San José del Amazonas, las palabras de inauguración de la Asamblea por pate de los tres Obispos, y la Presentación de la asamblea, la metodología y el trabajo de los tres días, a cargo de D. Manuel Cornejo (CAAAP – REPAM Perú). Y, a continuación, cada uno de los presentes hizo su propia presentación. Terminada esta parte, comenzamos la primera parte de la metodología: VER: Identidad y clamores de la Panamazonía, presentada por el P. Peter Hughes (REPAM) sobre la realidad panamazónica. Fue interesante esta motivación al encuentro. El P. Peter es uno de los que han participado en la redacción del texto presinodal.

Después de un breve descanso, cada uno de los Obispos hizo una presentación de la realidad de su Vicariato, respondiendo a esta cuestión: Viendo la realidad de nuestro Vicariato y la realidad de la Amazonía peruana ¿cuáles son las situaciones que vemos con preocupación y cuáles son las circunstancias que nos causan alegría?

Por nuestra parte, sintetizamos lo que los participantes del Vicariato había reflexionado. Y esta fue nuestra aportación:

Situaciones que nos preocupan

Nuestra Iglesia. Parroquias (8). Sacerdotes (6) religiosos y religiosas (2 + 23)

Nuestros animadores: cada vez menos, dificultad de encontrar y formar

Culturales:

  • El futuro de la juventud. Autoridades educativas y políticas no demuestran interés por crear centros formativos profesionales.
  • Jóvenes que van perdiendo su identidad amazónica.
  • Esta limitación se le junta el nivel de pobreza que deja la política social, obligando al joven a salir de su pueblo en busca de futuro.
  • Salida sin retorno de los que emigran a las ciudades a estudiar.
  • Vulneración de los derechos de los pueblos indígenas, que ven vulnerados sus derechos y expoliados de sus recursos.
  • La pérdida de las costumbres ancestrales.
  • La migración de muchos indígenas a ciudades por nuevas formas de vivir; lo cual genera en las ciudades explotación de muchos jóvenes y señoritas en busca de trabajo.
  • Los pocos centros de formación profesional y técnica son establecidos por el Vicariato y por la misión franciscana.

Económicas:

  • Poblador empobrecido por escasez de recursos naturales.
  • Pérdida o desaparición de los grupos nativos de la región. Desplazamiento de las comunidades oriundas o indígenas por intereses económicos de las grandes empresas.
  • Venta de terrenos y no pocos, sino en grandes extensiones de bosques naturales; ya no son dueños de sus tierras.
  • El extractivismo de nuestros recursos naturales (maderas, animales, pescados): flora y fauna, y la explotación de nuestros hermanos ribereños.
  • Las empresas madereras se encuentran en toda la zona del Vicariato, en especial en territorios de comunidades. Van comprando a las autoridades para entrar a extraer la madera y al mismo tiempo destruyen el bosque.
  • Contaminación de los ríos

Vemos con preocupación

  • La lucha contra la corrupción, de forma desequilibrada y desorganizada, por parte de autoridades y parte del pueblo
  • Compra de conciencias de algunos o muchos de los pueblos indígenas, que están o se mantienen subordinados a los que tienen el poder económico y con altos niveles de cargo.
  • Confusión de creencias religiosas cristianas y la mala interpretación de la doctrina cristiana en los jóvenes (cada vez más confundidos, con poca y mala formación; a veces pasan a otras confesiones religiosas.
  • Poca motivación religiosa católica en los centros educativos.

Situaciones que nos alegran

  • Nuestros niños, adolescentes y jóvenes de la Catequesis (en Requena 10 Centros y casi 1000 catecúmenos)
  • El trabajo de los laicos y su formación.
  • Increíblemente la alegría es abandonar tu territorio y vivir en la ciudad.
  • Nos causa alegría poder hablar de nuestras costumbres y poder hacer frente a los diferentes atropellos por parte de muchos.
  • La venta de la madera, la pesca, la caza de animales… porque hay dinero.

Otros por parte de nuestra Iglesia

  • El trabajo en favor de la educación y de la salud
  • La ayuda a los más pobres.
  • Del acompañamiento de los pueblos y personas
  • La presencia de los misioneros; aunque pocos, son signos y dan fuerza y esperanza para los pueblos.

Terminada esta parte, nos dirigimos al comedor para el almuerzo y, después, un tiempo de descanso.

Por la tarde, iniciamos con la presentación de la metodología a seguir en el trabajo de grupos y en la formación de estos. El cuestionario para los grupos s el del documento preparatorio del Sínodo, cuya finalidad es escuchar a la Iglesia de Dios sobre los «nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral» en la Amazonía. El Espíritu habla a través de todo el Pueblo de Dios. Escuchándolo se pueden conocer los desafíos, las esperanzas, las propuestas y reconocer los nuevos caminos que Dios pide a la Iglesia en este territorio.

Durante una hora y media, cada grupo dialogó acerca de los puntos que le fueron asignados. Y, seguidamente, se hizo un plenario en el que cada secretario presentó las reflexiones y conclusiones del grupo. Fueron muy interesantes las aportaciones (serán dadas a conocer, junto al resto de los trabajos, por parte del CAAAP).

La jornada terminó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Obispo de Iquitos (Mons. Miguel), y la cena.

Día 19

El segundo día (19, viernes) comenzó con el desayuno y la oración, prepara por el Vicariato de San José del Amazonas. Después, Doña Laura Vargas (de CEAS) nos ayudó a entrar en el segundo paso del documento: DISCERNIR: Hacia una conversión espiritual y ecológica.

Se formaron nuevos grupos para abordar las cuestiones de esta parte. Los grupos estudiaron durante una hora y media los interrogantes que les fueron asignado. Y, antes del almuerzo, tuvimos el plenario, la puesta en común de las aportaciones de todos los grupos.

Después del almuerzo y del descanso, comenzamos con el siguiente paso, el ACTUAR: Nuevos caminos para una Iglesia con rostro amazónico.

Cada uno de los Obispos, durante diez minutos, expuso sus reflexiones. Por nuestra parte, este es el resumen de lo presentado:

“No sé si puedo (o podemos) hablar de “Nuevos caminos”. Parto de lo que ha sido, en parte, nuestra historia. Los primeros misioneros se adentraron en la Amazonía peruana a principios del siglo XVIII. Desde entonces, al menos en gran parte, los misioneros han estado al lado de los pueblos originarios: han estudiado sus culturas, formas de vida, lenguas, etc. Escribieron sus tradiciones, gramáticas, diccionarios y, sobre todo, compartieron la vida de ellos.

En cierto sentido se puede hablar de un presencia y de una vida entregada generosamente, afrontando muchas dificultades… Siempre algo fecundo.

Recientemente, nos lo recordaron esta mañana, la palabra de la Iglesia ha sido profética, arriesgada, sacrificada. Los documentos emanados por los obispos de la Selva (y por instituciones como el Caaap) desde 1970 y muchos escritos de los misioneros siguen teniendo un gran valor y actualidad.

Por eso decía que no sé si se trata de nuevos o si seguimos, actualizamos lo que ellos empezaron, tan vez con fisonomía nueva adaptada a los tiempos y con algunos acentos nuevos para responder a los retos y desafíos de hoy.

Cuando se habla de Iglesia con rostro amazónico, recuerdo que en varios escritos de los años 70 y 80 se empleaba esta misma expresión (no recuerdo si con la palabra “rostro” o simplemente “Iglesia amazónica”). Y en ellos se insistía en mucho de lo que ahora hablamos (respeto a las culturas, nueva liturgia, ministerio de los animadores).

Por eso… no olvidemos la historia, la raíces de nuestras comunidades.

Hoy seguimos con algunos de sus compromisos, otros son algo nuevos: Señalo, o sólo indico, lo que me parecen retos para nuestra Iglesia:

  • Tomar conciencia de que todos somos Iglesia. Compromiso adulto
  • Partir de la realidad, asumirla, acompañar la vida de nuestros pueblos
  • Atención preferencial por los jóvenes
  • Por los más frágiles: niños, ancianos, enfermos
  • Vivimos tiempos de fuerte secularismo, aislamiento de Dios, o de concepciones prácticas alejadas de Dios (y también de las culturas ancestrales)
  • Compromiso por una vida más digna, que cuide la naturaleza como nuestro hogar y como don de Dios. Para ellos es necesaria una conversión personal y comunitaria (eclesial y social): ¿es ello posible? Y un estilo de vida sobrio (sobriedad comunitaria y fraterna)”.

A continuación, se presentó la metodología a seguir y se formaron los grupos para trabajar. Como había programado otro acto importante, celebramos la Eucaristía (presidida por el Obispo de San José del Amazonas, Mons. Javier) y pasamos a la “maloca” para participar en el evento al que fueron invitadas las autoridades (civiles, militares, educativas), medios de comunicación, etc. para presentar el tema del Sínodo de la Amazonía, lo que se ha realizado hasta el momento y lo que se espera, también por parte de ellos y de la sociedad en general.

Tal vez era mucha la expectativa que se había despertado. La realidad fue más bien pobre. Pero no por eso dejó de presentarle el programa que se había confeccionado. Dirigido por el director de La Voz de la Selva y con la participación de un grupo que se esfuerza por defender la naturaleza, el agua; por el representante de una organización de pueblos indígenas y por Doña Laura Vargas. Sus exposiciones fueron muy positivas y agradecimos la colaboración en este momento. Otras personas presentes tomaron también la voz para añadir o responderá algunas cuestiones.

Después de esto, pasamos al comedor y… a descansar. El día había sido largo. El calor, muy fuerte.

Llegamos al último día, el sábado. Comenzamos, como cada día, con la oración, esta vez preparada por el Vicariato de Requena. Y, a continuación, tuvimos el plenario, la puesta en común del trabajo de la tarde anterior. Fue muy interesante, con propuestas interesantes, claras. Una vez más, se insistió en la necesidad de escuchar y de poder hablar con toda libertad. Creo que fue así.

El tiempo que restaba era poco. Todavía quedaba un último punto que fue trabajado por Vicariatos: Pasos a seguir rumbo al sínodo panamazónico 2019. Con la puesta en común, donde cada represente de los Vicariatos expuso lo que estaban haciendo y cómo continuarían los trabajo para el Sínodo, pasamos a un tiempo de evaluación y a la lectura de unas rápidas Conclusiones de la asamblea territorial que se habían elaborado.

Después pasamos al tiempo para las fotografías y nos preparamos para la celebración de la Eucaristía, que fue presidida por el Obispo de Requena, con la que concluimos este importante encuentro. Dimos gracias a Dios por encontrarnos, algunos después de años, y de compartir tan ricas reflexiones.

Después del almuerzo, la mayoría de los participantes regresaron a sus hogares, caseríos… Otros todavía quedamos en Kanatari hasta primeras horas del domingo.

Una fuerte lluvia, con aire de vendaval y fuerte iluminación por los rayos y relámpagos, nos dejó un ambiente un poco más fresco.

Hno Juan Oliver, ofm
Obispo Vicariato de Requena