Experiencia misionera

Hacía tiempo que veíamos la necesidad de realizar alguna experiencia misionera con los niños y jóvenes de la catequesis. Las pocas veces que hemos realizado alguna salida a los caseríos han sido con pocos los catecúmenos que pudieron participar. Tenemos claro que, especialmente, quienes se preparan para la Confirmación deben tener la oportunidad de “salir en misión”.

Pudiera parecer una exageración, pero salir de lo conocido para conocer los barrios de Requena, caminar por sus calles, entrar en otros hogares…, nos parecía un paso necesario, urgente.

Y la ocasión ha sido al final del año. Tal vez como consecuencia, además, de celebrar la I Jornada de los pobres, a algunos catequistas les vino la idea de hacer esta propuesta: al menos un domingo, hacer grupos con todos los catecúmenos, desde los más pequeños hasta los mayores, y pasar la mañana en uno de los barrios.

Mas fotos de la visita

Fue el domingo día 3, precisamente cuando hacemos memoria del patrono de las Misiones y cuando iniciamos el tiempo de Adviento. El Centro Catequético de Emaús fue el que desarrolló esta experiencia. Después de la Eucaristía, los niños y jóvenes formaron cuatro grupos, y se pusieron en marcha hacia estos barrios: Villa Universitaria, Vargas Guerra, Epifanio y Nuevo Requena.

¿Qué hicieron? Recorrer las calles, pedir poder entrar en las casas para conversar con los niños y adultos, orar con ellos, comentar alguna palabra de Jesús… Cada grupo, al terminar, hizo una relectura de lo vivido. Recogiendo algunas impresiones de ellos: desconocían que hubiera tanta pobreza, tantos niños sin  nada (comida, ropa, calzado). Se sintieron muy impresionados y algunos manifestaron que les había llegado hondo esta experiencia, y se preguntaban qué podemos hacer…

Mejor dar la palabra a la coordinadora de este Centro para que relate la experiencia:

“Ante el llamado del santo Padre de buscar, realizar espacios de encuentro con nuestros hermanos más necesitados, los pobres de nuestra comunidad al celebrarse la primera jornada mundial de los pobres. Los niños, jóvenes y catequistas del centro catequesis Emaús organizaron y llevaron a cabo una visita a estos hermanos nuestros para la cual se hizo un pequeño programa que permita guiar y orientar el trabajo a ejecutar.

“Previo a la visita se realizó la sensibilización y la explicación a los niños y jóvenes sobre la finalidad y el objetivo de nuestra actividad los lugares designados para la catequesis fueron los más aislados, los que se encuentran en la periferia de la ciudad tales como son: el pueblo joven Epifanio, Villa Universitaria, Vargas Guerra, Nuevo Requena. Los grupos encargados estuvieron constituidos por niños desde 4 años hasta los jóvenes de 17 años con sus respectivos catequistas.

“En esta visita fueron los niños y jóvenes los protagonistas aquellos apóstoles enviados a anunciar la Buena Nueva del Señor había llegado el gran momento de compartir todo lo que a lo largo del año han venido conociendo y descubriendo del Señor aquella fe que les permite asistir domingo tras domingo a la catequesis.

“Partimos a las 8 a.m. de la catequesis, luego de la oración y de escuchar valiosas recomendaciones de nuestro obispo, el Hno Juan, cada grupo al lugar enviado. Se podía observar la emoción de todos al partir.

“Al llegar nos dividimos en dos grupos y los niños empezaron con lo programado. Se tocó la puerta de la primera casa de la última del lugar en la que solo se encontraban niños los mayorcitos cuidando a sus pequeños hermanos esperando a los padres del trabajo o del mercado allí el grupo explicó el motivo de la visita, nos permitieron el ingreso y en primer lugar se hizo una oración, luego la lectura y reflexión de la cita bíblica donde los discípulos piden a Jesús que les enseñe a orar después las peticiones por las familias del lugar, por los niños, jóvenes y enfermos, también un pequeño canto y finalmente se compartía lo poco que los niños habían podido llevar galletas, caramelos, gaseosas y otros dulces. De esta manera se iba realizando la catequesis a los hermanos más necesitados casa por casa fue muy grata las respuestas que obtuvimos familias agradecidas por la visita con el deseo y sugerencia que sigan visitando y orando por todos porque todos somos hermanos. Cada familia visitada era una experiencia única que nos toca el corazón realidad que nos permitía reconocer lo afortunados que somos y el urgente llamado de ayudar a quienes lo necesitan.

“Al culminar con la actividad nos reunimos los dos grupos del lugar designado y compartimos las experiencias que nos suscitaban estas visitas, donde niños y jóvenes reconocieron y se compadecieron de las condiciones tan humildes y llenos de carencias en que viven aquellas personas y la invitación que nos hacia el Señor de ser misericordiosos con nuestro prójimo, de abrir nuestro corazón a la generosidad a la nobleza y de valorar las cosas que sus padres les podían ofrecer, de dejar de lado la vanidad el egoísmo, porque hay personas que realmente lo pasan muy mal y que lo mucho que despreciemos a ellos les encantaría tener.

Realmente fue una experiencia maravillosa por la gran aportación a nuestra vida y por la pequeña semillita de la Buena Nueva que permitió sembrar a los niños y jóvenes además nos permitió integrarnos más como Iglesia y sobre todo ser aquella Iglesia en salida con nos dice el Papa”.

Hno Juan Oliver