Bautizos en Orellana

Paz y Bien. El pasado Domingo 25 de Noviembre fue un día vestido de fiesta en la ciudad  de Orellana. La comunidad eclesial acogió a 24 nuevos bautizados en su seno. La Iglesia derramó su gracia bautismal dando a luz 24 nuevos hijos de Dios.

Recién comenzada la tarde del domingo el calor apretaba en la iglesia adornada para la ocasión y la luz de la tarde llenaba el templo anunciando la luz de Cristo que entraría en los corazones de estos niños en pocos minutos por el agua y el Espíritu.

Más fotos de estos bautizos

Las primeras familias fueron llegando, familias que habían recibido los días anteriores unas charlas de formación para disponer su corazón y su mente al maravilloso regalo del bautismo que sus hijos e hijas iban a recibir esta tarde. Todo estaba preparado y con la llegada de la última familia comenzamos la celebración a las 16.00 de la tarde. La alegría del momento se manifestó con el canto de entrada. A continuación los catecúmenos, padres y padrinos hacían pública su petición del Bautismo. La palabra de Dios iluminaba nuestros corazones y tras proclamar su renuncia al mal y su Si a la fe católica pronto llegaba el momento más esperado, el agua del bautismo.

Las familias fueron pasando y el gozo de cada momento quedaba grabado en las fotos que se iban haciendo. Los cantos al Espíritu sonaban en la Iglesia mientras iban pasando.

El Santo Crisma y la luz entregada desde el cirio Pascual nos hablaban de la fuerza que el Espíritu Santo iba imprimiendo en los nuevos bautizados haciéndolos sacerdotes, profetas y reyes.

Fue hermoso el momento en que toda la asamblea rezamos el padrenuestro. Los nuevos bautizados ya proclamando el Padrenuestro como nuevos hijos de Dios, era emocionante.

Tras las bendiciones y el ofrecimiento de los nuevos bautizados al inmaculado corazón de María nos hicimos algunas fotos, todas entre la alegría de las familias por la celebración que habíamos tenido.

Doy gracias a Dios por el regalo del Sacramento del Bautismo. Algo que no nos merecemos y que es fruto del amor de Dios que no deja de derramarse en aquellos que le dicen Si, con su fe, vida y corazón. Pidamos a Cristo y a su Madre la Virgen Santísima para que estos nuevos hijos de Dios sean para siempre fieles a su bautismo.

Fray Pedro Botía, ofm