Confirmaciones en Contamana

No dejen que la llama del Espíritu se apagué, porque la fuerza del Espíritu nos hace ser como Cristo

Hace casi ya dos años en nuestra parroquia “san Francisco de Asís” de Contamana, un buen grupo de jóvenes estudiantes inició su catequesis en el grupo de adolescentes y jóvenes; el día sábado 25 de noviembre estos jóvenes confirmaron su fe y recibieron el Espíritu santo, han sido 21 los que han sido ungidos. A ellos se suman también  11 adultos que durante un año también se han preparado para ese día tan especial en la vida de un cristiano.

La Iglesia matriz de nuestra parroquia estaba adornada de manera sencilla pero elegante, los catequistas desde muy temprano de aquel día lo han estado preparando todo, sabían que era un día muy esperado y habían percibido ilusión en los jóvenes que habían acompañado durante dos años. Una paloma a los pies del Cristo resucitado y que de ella salían llamas de fuego eran las figuras que adornaban nuestro altar mayor, todo había quedado listo.

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Nuestra celebración se inició a las 7: 15 de la noche, el hermano Antonio Zambrano había sido delegado por nuestro obispo, el hermano Juan Oliver para presidir esta celebración y confirmar a los jóvenes y adultos.

Los padrinos y los familiares ya estaban presentes. Se llamó a los que se iban a confirmar manifestando su preparación y fueron admitidos a recibir el sacramento. Las lecturas tomadas para esta celebración mostraban a los jóvenes cómo el Espíritu actúa, pues ya en el retiro que realizaron una semana antes lo habían reflexionado.

En la homilía, el hermano Antonio, aparte de hacer énfasis en las lecturas, resaltó las características del cristiano y lo importante que es el sacramento de la confirmación en su vida, invitó a los jóvenes a que vivan como Jesucristo y más aún ahora que van a ser confirmados en la fe del cristiano. Que de ahí en adelante el Espíritu es el que los llevará y acompañará en sus responsabilidades con participación activa en la comunidad parroquial. Pidió a los jóvenes que no dejen que la llama del Espíritu se desvanezca o se apague, que ella debe ser alimentada constantemente con la oración, la Palabra de Dios, la Eucaristía, la comunidad; y que es precisamente el Espíritu el que hará que se configuren con Cristo si lo dejan actuar en sus vidas y mantienen viva esa llama.

La renovación de las promesas bautismales que hicieron con velas encendidas, que recibieron de manos de sus catequistas y que habían sido encendidas del Cirio pascual, hicieron que en nuestra Iglesia resonará a una sola voz las renuncias, las confesiones de fe y las promesas que deben cumplir como cristianos confirmados en la fe. Los padres y padrinos enfatizaron su compromiso de seguir acompañándolos en su  preparación y caminar cristiano.

Llegado el momento culmen de la celebración, en un momento de mucho recogimiento y a la vez tan esperado, los jóvenes y adultos uno por uno enfilados eran ungidos con el Crisma sagrado, en muchos se les notaba la emoción de sentirse confirmados. El hermano Antonio los ungía expresando las palabras de la forma del sacramento mientras la comunidad acompañaba con los cantos.

La misa continúo con la misma intensidad y participación con la se había iniciado, los otros momentos a destacar fue el momento del ofertorio, los materiales y la Biblia fueron ofrecidos como signo de la preparación que habían realizado los que eran ya confirmados, un canasto con frutas de las “chacras”, propias de la región que expresaba el anhelo de que en su vida de cristianos confirmados puedan también dar fruto en abundancia. Unas velas encendidas para afirmar que quieren ser la luz del mundo y el pan vino en el que expresan el compromiso de vivir unidos a Jesús en la Eucaristía.

No se puede dejar de mencionar el momento de la comunión, que aunque el sacramento recibido haya sido la confirmación, el momento de la comunión se vivió de una manera más íntima, uno a uno pasaban los jóvenes a recibir el cuerpo de Cristo, luego de ellos pasó la comunidad.

Como acción de gracias, una de las jóvenes, Angelina  Lamberto, una jovencita muy carismática que durante este tiempo ha estado muy cercana a la comunidad, en nombre de todos los jóvenes y adultos confirmados se dirigió a la comunidad con unas palabras de agradecimiento a Dios por haber derramado en ellos su Espíritu, contó la anécdota de como casi no llega a la celebración, pero manifestó que fue obra del Espíritu que esto sucediera: las llaves se le habían perdido y no podía entrar a la casa, pero se llenó de valor para trepar los muros de su casa y poder entrar. Contó esto con mucha emoción.

Un catequista también pidió a los jóvenes que sigan adelante, colaborando con la comunidad y viviendo cual otros cristos, como se les recalcó en la homilía, les motivo a continuar ahora, ya que esto no es final, sino un comienzo. Ahora les toca llevar el mensaje de Jesús a las zonas rurales de nuestra localidad como misioneros que es la etapa que ahora asumen en nuestro itinerario de catequesis que seguimos en nuestra parroquia.

La celebración concluía, el hermano Antonio, antes de la bendición final, hizo presente el abrazo fraterno de paz y bien de nuestro hermano José Luis, el párroco y del hermano Juan nuestro obispo. A la vez, dijo a los jóvenes que iban a recibir un símbolo franciscano para que sea también el carisma, la entrega y el ejemplo de servicio de Francisco de Asís el que los anime día a día en su caminar cristiano, así es como los jóvenes uno a uno nuevamente recibían la Tau.

Así es como se vivió y se recibió al Espíritu en la celebración, la comunidad luego compartió un momento con los confirmados con una sencilla recepción.

Darwin Clark Cárdenas Ruiz