Viaje de octubre, segunda parte

El domingo, día 15, antes de las 7 de la mañana iniciamos el viaje hacia Contamana, pero visitando antes el pueblo de Inahuaya. Acompañados de la lluvia todo el viaje. Seguiremos.

Así terminaba el escrito anterior.

Salimos de Orellana, también lo hicieron a la misma hora casi todos los animadores, que tomaron el colectivo para regresar a sus pueblo. La lluvia había sido intensa durante toda la noche y presagiaba un día de lluvia incesante, suave. Apenas nos embarcamos, comenzó a llover. Nuestro destino era el pueblo de Inahuaya. Nos acompañaban los animadores de este pueblo y de Ipuano.

Inahuaya

Al llegar al puerto, había cesado la lluvia. Una lancha trataba de descargar un gran camión que tiene como destino la carretera que se pretende construir hasta Pampa Hermosa. Lograron el desembarco porque todavía la tierra no estaba empapada. Nosotros seguimos hacia el pueblo, a la casa del animador. Pero al instante volvió la lluvia, esta vez con más intensidad.

La comunidad había sido convocada para la celebración a las 9. Como pudimos, pues la capilla está al final de una calle que se inunda cada vez que llueve, llegamos allí empapados de agua y con mucho barro; nos encontramos con algunos niños y dos mujeres mayores; poco a poco, se fueron reuniendo más.

A la entrada de la capilla se halla una pila bautismal de mármol; es raro encontrar otra igual en nuestro territorio.

Desde hace años, esta comunidad ha querido trasladar la ubicación de la capilla y hasta ha recibido la donación de un terreno (el dante del terreno estuvo en la celebración, contando sus opiniones acerca de la marcha del pueblo, disgustado por el retraso a causa de factores partidistas); incluso han comenzado a levantar las columnas de la construcción y acopiar arena, pero no han recibido de la Municipalidad la ayuda que les habían prometido. Tal vez continúen con la construcción. Esperemos contar con alguna ayuda también nosotros para que pueda terminarse.

En Inahuaya, ensayamos cantos y celebramos la Eucaristía. La verdad es que la lluvia no nos dejaba casi escucharnos. Al terminar, mientras esperábamos que cesara de llover –lo que no ocurrió-, hablamos de la historia del pueblo y de la pila bautismal. Según los mayores, proviene de la época del caucho y el pie era también de mármol. Pasaba el tiempo, pero seguía fuerte la lluvia. Tuvimos que decidirnos a salir como fuera, descalzos y mojándonos totalmente con la bendita agua.

Capilla de Aguas Vivas de Contamana. Más fotos

Contamana

Y así seguimos el viaje, lentamente, hasta llegar a Contamana, hacia a las 12’30. Saludé a los hermanos y almorzamos. Una casa que me trae siempre el recuerdo de muchos de nuestros hermanos y las ayudas que nuestra Provincia hizo para mantener el CEBE y transformar el edificio que ahora ocupa.

La tarde la ocupamos en conversar acerca de la vida fraterna y de las actividades que se realizan. Para el martes está programada una reunión con el consejo parroquia. Con la celebración eucarística, terminamos este día.

El día 16, compartí la oración de los Laudes y el desayuno con las Francisanas del Niño Jesús. Las tres gozan de buena salud y viven con ánimo las tareas que pueden realizar todavía. Casi todo el día restante, estuvimos visitando las obras que se están realizando en la Capilla de Loreto, con el objetivo de realizar alguna acción de tipo social; ya han comenzado las hermanas con un grupo de mujeres, realizando varias especialidades; visité también el taller Luz de Esperanza, comprobando la buena marcha de las actividades; con el hermano Antonio, visité la capilla Virgen de Aguas Vivas (o Nuevo Progreso) y caminamos por aquellos caminos y cerros, hasta llegar al barrio de Maracaná y, desde allí, hasta la Parroquia.

El día 17, compartí la oración Laudes y el desayuno con las Hermanas de la Doctrina Cristiana; pudimos conversar acerca de algunos proyectos, viendo su viabilidad y el beneficio para los más pobres (como sería fundar un economato de comestibles). Después visita al CEBE, y a las escuelas de primaria en el Barrio San Francisco, donde presta sus servicios la hermana Carmen, Franciscana del Niño Jesús; fue una alegría entrar en aquella aulas, comprobar la atención de los niños a las explicaciones de la hermana, y el mucho interés de las profesoras. Por la tarde, tuvimos una reunión con todos los profesores y el personal que trabaja en el CEBE; fue un encuentro muy positivo, pues además de los agradecimientos, se realizó una revisión de las actividades y una evaluación del camino recorrido; los profesores hicieron algunas propuestas que son tenidas en cuenta: trabajar más en coordinación con el CEBE de Requena, realizar encuentro en Requena, para compartir experiencias y mejorar en la atención a los niños.

Por la noche tuvimos el encuentro del Consejo Parroquial, después de la Eucaristía. Su misión, cuidar las actividades y la vida de la Parroquia, preparar la próxima Asamblea Parroquial. Este año el tema central es la Familia, y a él se dedicará la Asamblea y a dar a conocer un manifiesto parroquial, con las líneas fundamentales y los caminos a recorrer para ser una familia, una comunidad viva que irradie el Evangelio a su alrededor. Como estos días se ha dado a conocer que el Papa Francisco ha convocado un Sínodo a la Amazonía (2019) y que el próximo (2018) está dedicado a los Jóvenes, conversamos cómo contribuir con nuestra reflexión a estos Sínodos. Son temas que serán tenidos en cuenta en todo el Vicariato en los dos próximos años. La reunión terminó con un compartir preparado por los hermanos Antonio y Ana María.

Día 18. Rezamos los Laudes y desayunamos juntos. Hemos dedicado algunos momentos al encuentro personal y comunitario; aunque siempre nos da la impresión de ser una visita rápida y de quedar temas pendientes. Todavía pudimos reunirnos con otras personas, pero por poco tiempo. Después del almuerzo con los hermanos, nos despedimos y salimos rumbo a Orellana.

Pampa Hermosa

Pero antes, entramos en el pueblo de Pampa Hermosa, un pueblo que se ha visto desplazado bastante por el cambio de cauce del río Cushabatay, que tiene buena tierra para los cultivos (desde la palma aceitera, hasta el cacao, que parece ser lo más actual). Para llegar al pueblo, hay que tomar un motocarro que circula por una carretera de tierra, impracticable cuando llueve; desde la carretera se ven los campos de maíz y de otros productos de temporada; al llegar al pueblo, un arco da la bienvenida a los que entran. Se llega a la inmensa plaza, donde se encuentra también la iglesia.

Impresiona la construcción, toda ella de ladrillo y cemento, pintada de azul, en bastante buen estado, aunque se notan algunos deterioros. A la puerta de la iglesia, me esperan el animador y un grupo de jóvenes y adultos (son pocos, porque muchos tienen tareas y obligaciones); pero es un gozo encontrarnos, conversar, ensayar cantos y animarnos a seguir el camino de Jesús. No faltan las solicitudes de ayuda, tanto para los libros litúrgicos y de cantos, como para poder trasladarse a algunos pueblos recién creados, más arriba en el mismo río Cushabatay. Pude visitar la Institución Educativa Secundaria.

Ipuano

Parada en Ipuano. Un grupo grande esperando, mujeres y niños con el animador. Visita a la capilla (está en sus inicios), conversación con los vecinos, noticia de un joven que desapareció hace tres días y están si salir a buscarlo, visita a las escuelas. Un pueblo que tuvo que trasladarse desde el lugar que el río inundó completamente, hace cinco años, obligándoles a buscar terrenos de altura. La gente, muy amable, acompañando en todo momento y agradeciendo la visita, aunque fuera tan breve.

Orellana

Regreso a Orellana. Encuentro con las hermanas y con Enrique. Apenas tiempo para asearse un poco y prepararse para la Eucaristía. Fueron muy pocas horas pero dieron para informar sobre los últimos cambios que se producen después del Capítulo, tanto la comunidad de Orellana como en la de Tierra Blanca. Gracias hermanas, a toda la Congregación, por el servicio inestimable en las dos misiones

Tierra Blanca

Día 19. Antes de las 6 de la mañana, salimos hacia Tierra Blanca. Llegamos a San Juan y me trasladé al pueblo. Aparte de despedirnos por ahora, urgía firmar unos documentos que solicita el Ministerio de Justicia. Lo hacemos pronto y regreso al puerto; de nuevo a viajar.

Juancito

A las 11’30, llegamos a Juancito. El objetivo principal era la celebración de la Confirmación. Son cinco jóvenes que han recibido su preparación durante el año y que afirman su decisión de seguir el camino de Jesús y de continuar formándose. Que el Espíritu os guía y fortalezca. El camino es largo y mucha la tarea.

Victoria

Día 20, a las 6 de la mañana, salida hacia Victoria para cumplir un compromiso con las autoridades. Apenas llegué al puerto, me dirigí al Colegio, a las nuevas instalaciones educativas, y me encontré con todos los alumnos y profesores en plena tarea de limpieza del vasto territorio. Parece que se van haciendo muchas construcciones en lugares como este, que contrastan con la pobreza del lugar y que plantean dudas sobre su conservación. Es poco lo que puedo decir, pues no conozco. Durante el recorrido por el pueblo me llamó la atención un tipo de construcción muy repetida y pregunté su significado y origen: un proyecto de servicios higiénicos y desagües. Proyecto que se realizó hace apenas tres años y del que puede comprobarse su eficacia. Aparte de los muchos contrastes, hay que seguir trabajando mucho la educación en higiene, limpieza, cuidado y conservación. Poco más tenía que tratar. Así que reanudamos el viaje.

Polo Sur y Bolívar

Las siguientes paradas fueron Polo Sur y Bolívar. Dos pueblos a orillas del Puinahua, como Victoria y los que seguiré visitando. Polo Sur quedó aislado de la madre del río; el cauce antiguo se convirtió en una cocha donde se crían ricas especies de peces. El pueblo es grande y bello. Me acompañaron varias personas con muchas atenciones hacia mi persona: una profesora, el “apu” (que es también el encargado del botiquín de Cáritas) y otras personas. Bolívar es un pueblo también pequeño y que va siendo desplazado por los derrumbes en la orilla. Tiene un colegio de Secundaria, además del Inicial y de Primaria. En estos pueblos se cultiva mucho plátano y yuca.

Huacrachiro

El viaje iba llegando a su fin. Nos quedaba Huacrachiro, donde se habían preparado un grupo de niños para el bautismo. Pudimos adelantar un poco la celebración; ensayamos cantos, hicimos una breve catequesis del sacramento y la misma celebración en la que diez niños recibieron el bautismo. Gracias a los que habéis preparado a los padres, a los jóvenes del coro. Se nota en la gente de aquí los continuos cambios que el río obliga a la población. Todavía no se encuentra tierra firme y el río sigue desbarrancando en cuanto topa con tierra un poco suave.

Mientras estuvimos en el pueblo, un gran grupo de pobladores se informaba y debatía si debía ser comunidad nativa o campesina. Pregunté las ventajas de esta cuestión. Un profesor me respondió que cosas positivas, pocas, pero sí mucha división. Una vez más, uno se pregunta por qué las autoridades marean a estos pobladores, en lugar de ofrecerles un trabajo digno y eficaz. Tal vez algún día llegue a saberlo.

El cielo se iba poniendo gris, amenazando lluvia. Partimos de Huacrachiro y nos dirigimos a Bretaña, pero para detenerlos allí solo unos minutas; más largos fueron los tiempos de llegar y de salir, que de encuentro con la gente. Pero no se podía más. Habíamos pasado una fuerte tormenta y se avecinaba otra o la misma en otra parte.

Requena

Nuestro destino: Requena. Llegamos poco después de las 6 de la tarde. Había llovido intensamente estos días. El camino de la playa al pueblo estaba irreconocible de cuando salimos.

La alegría del encuentro con los hermanos de aquí y de haber podido realizar la visita a las misiones de Ucayali. Gracias a Dios. Gracias a todos los hermanos y hermanas, a toda la gente que nos ha acogido con cariño y mucha fraternidad.