Caserío de Tumbes

Este caserío de Tumbes desapareció en febrero por la crecida del río Ucayali, todos sus habitantes perdieron sus viviendas. Las autoridades se comprometieron en ayudarle dándoles terreno en Contamana, pero sus habitantes pensaron de qué vivirían en Contamana, así que decidieron regresar y construir sus viviendas en terreno más seguro. La gente de Tumbes es trabajadora, su tierra es muy buena para el maní y el arroz, por esta razón regresaron y con sus medios humildes van construyendo sus viviendas.

Este caserío celebra sus fiestas, el 17 y 18 de octubre, al Señor de los Milagros. Nos recibieron las autoridades del caserío, nos trasladamos a la vivienda de D. Odilo y la Sr. Mari, matrimonio muy trabajador y personas de fe; la alegría del encuentro se hizo notar en los abrazos compartidos. La acogida de este matrimonio es extraordinaria.

Después de descansar un rato nos trasladamos al lugar de la celebración, allí nos esperaba el Sr. Ramón, un hombre mayor, pero muy entusiasta, las temporadas que está en Tumbes hace de animador de la comunidad. Tomamos nota de los datos de los niños y niñas que se iban a bautizar.

Antes de la celebración realizamos una breve catequesis sobre el bautismo y el significado de cada gesto que se hace en la celebración, también ensayamos los cantos, todo nos ayudó para crear un ambiente comunitario que permita vivir la celebración. Hacía mucho calor, menos mal que corría un viento refrescante.

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La profesora de primaria nos ayudó en la celebración con los cantos y la lectura. Intentamos que la celebración se haga lo más viva posible y participativa.

Después de la celebración fuimos al puerto con las autoridades, el animador y algunos vecinos a bendecir el puerto y el pueblo, fue un momento sencillo y emotivo.

Agradecemos la acogida de este pueblo y les deseamos los mayores éxitos, cuando un pueblo pone manos a la obra y se empeña en trabajar unidos, consigue levantar lo que el río les quitó. Hoy Tumbes es un nuevo pueblo, pasaron mucho dolor y desespero, pero con la sensatez y el buen criterio de sus moradores quisieron regresar y trabajar porque su tierra es generosa y productiva, les da para vivir y algo más.

Fr. José Luis Coll