Entrega de una nueva vivienda

En la tarde del día, después de la asamblea de voluntarios samaritanos, hemos ido a celebrar el estreno de la nueva vivienda que habíamos entregado a Aquiles y Yorli, dos personas con discapacidad física, tienen un hijo de doce años.

Decidimos ir por sorpresa, pasar un rato con ellos y hacer el acto de entrega de la nueva vivienda, pero la sorpresa nos la llevamos nosotros, pues Yorli se había quemado con aceite hirviendo que le saltó de la sartén, estaba muy dolorida. Aquiles muy apurado y triste, actuamos de forma rápida, vimos las zona afectadas y corrimos hacia la botica para comprar el medicamento necesario. Dos de las samaritanas le ayudaron a lavarse y la ungieron con la crema que nos habían aconsejado para este tipo de quemaduras, poco a poco, se fue calmando. Yorli muy agradecida nos besaba.

Una vez curada y más tranquila, nos reunimos en la puerta de la casa. Darwin, como coordinador del grupo, tuvo unas palabras de aliento y de gratitud por abrirnos las puertas de su casa; luego, le hermano José Luis, destacó la fuerza y la capacidad de lucha de esta familia por salir adelante, esta vivienda que les entregamos les ayudará a vivir con la dignidad que todos merecen y les recordará que no están solos porque hay gente generosa que piensan en los que menos tienen; finalmente, Aquiles, en nombre de su esposa e hijo, dio las gracias por esta entrega, estaba muy emocionado, también su esposa y su hijo.

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Irma hizo el brindis de honor diciendo que este momento que estamos viviendo nos ayude a no desmayar en esta misión que tenemos como samaritanos. Todos brindamos por la felicidad de este familia y regresamos a nuestras casas, pensando que había sido una tarde de sorpresas para todos, no estaba programado el ir a hacer la entrega, una samaritana dijo y por qué no vamos esta tarde, todos aceptamos gustosos, cuando llegamos nos encontramos con la situación descrita, como samaritanos que somos “movidos por entrañas de misericordia, nos acercamos a la mujer malherida, la curamos, la consolamos y estuvimos con ella y su familia”. El Señor se sirvió de nuestra presencia para actuar con entrañas de misericordia, pero creo que nosotros aún recibimos mucho más de lo que dimos, recibimos el cariño y el agradecimiento de toda esta familia humilde.

Samaritanos de Contamana