P. Joaquín Monasterio Gutiérrez

         La mañana del lunes 05 de febrero de 2018 - muy temprano- una triste noticia recorrió los pasillos de todas las fraternidades de la Provincia: el alegre y jovial Fr. Joaquín Monasterio partía al encuentro de Jesús, el Ser a quien había consagrado su vida y por quien dejó padres, hermanos, tierra natal y ambiciones propias para hacerse su-ministro y servir en todos los lugares donde la Santa Obediencia y necesidad de las personas le llamaba.

         Fr. Joaquín falleció en la Clínica, Luis Tezza a los 84 años de edad, 66 años de religión y 59 años de sacerdocio. El año pasado varias veces había ingresado a la clínica para ser sacado de momentos críticos; incluso dos días antes de su deceso había retornado de la misma siempre con ánimo y gastando bromas con todos; el domingo le vino una recaída que obligó a llevarlo rápidamente a la clínica, lamentablemente, por la afección que ahora tenía no pudo superar la crisis y falleció muy temprano, el día lunes.

         Se dispuso velar su cuerpo en el salón parroquial del Convento de los Descalzos y ahí llegaban amigos y feligreses. El martes 6 en la tarde fueron la misa de cuerpo presente y las exequias. Presidió la celebración mons. Gerardo Zerdín, obispo del Vicariato Apostólico de San Ramón, con él estuvieron Fr. Marcos Saravia, vicario provincial y guardián de la Fraternidad y Fr. Severino Esteban, Párroco de Ntra. Sra. de los Ángeles.

         Además acompañaron los hermanos: Dante Villanueva, Buenaventura Dureau, Gustavo Leonardo, Percy Barrientos, Esvín Vegas, Mario Gonzales, Eugenio Ortiz, Antonio Apaza, Luis Sánchez, Jinn Olivera, Jair López, Marco Quinteros, Benedicto Aimani, Mauro Vallejo, Félix Santamaría, Tomás Martín, Alfredo Perales, Jorge Ñiquen, Jorge Cajo, Jorge Horna, José Escurra, Isaías Cossío, Lucinio Ortega, Vicente Pérez de Guereñu, Daniel Córdova, Gregorio Pérez de Guereñu, Andrés Alegre, lván Torres, Javier Carranza, Antonio Saldaña y los hermanos aspirantes.

         Realizó la homilía Fr. Marcos Saravia, Vicario provincial, a continuación algunas palabras de él:
 

Reseña biográfica

Fr. Joaquín Monasterio Gutiérrez nació en Caborredondo (Burgos - España) el 15 de agosto de 1933, hijo de dos recios castellanos Rafael y Anastasia, que educaron cristianamente a sus hijos. Dos de ellos, el P. Rafael -ya fallecido- y el P. Joaquín han sido franciscanos y sacerdotes. Joaquín Monasterio llegó al Colegio de Anguciana en noviembre de 1944.

Viaje a Perú

Yo llevaba ya unos días, pasamos en este Colegio casi un año, porque en los últimos días de setiembre de este mismo año, zarpábamos de España rumbo al Perú. Nos esperaban casi 90 días de viaje y también algunos días de descanso. Él era de los menores del grupo, y en total éramos 20. El viaje fue divertido porque éramos niños, pero muy duro para los mayores, porque entre otras cosas, los ingleses nos abordaron muchas veces y cada una de ellas era como pasar por una Aduana. No hay que olvidar que la Segunda Guerra Mundial había acabado en Abril de ese mismo año y seguían todos sus efectos, como estas aduanas flotantes; los desvíos de ruta eran constantes porque había minas y los barcos se comunicaban todos los incidentes.

Después de casi 6o días en barco, visitando Antillas, Colombia, Venezuela, Curazao, Trinidad, Brasil, Uruguay y por fin Buenos Aires, fin de esta primera etapa. Hay que decir que en Buenos Aires El P. Provincial, P. Costoya nos trató a cuerpo de rey y en los días que estuvimos allí visitamos todo lo que se podía ver, incluso el Colegio Seráfico que estaba en Moreno y la Basílica de Luján, lugar muy venerado por los argentinos.

El segundo período fue en tren, desde Buenos Aires hasta La Paz; tres días pesadísimos en un tren sumamente lento, con polvo de arena por todas partes, pero como éramos niños nos divertíamos con todo y éramos la alegría de los pasajeros, que se esmeraban en darnos cosas. Llegamos a Bolivia. El tren era peor y más lento, además ya estábamos en una altura considerable sobre el nivel del mar. Hay alguna anécdota en este tramo: Un buen día, se me ocurrió -como a casi todos- ir al servicio, al salir quise tirar de la cadena, pero no la encontré, aunque sí otra, que me pareció que no era, lo dejé y me fui, detrás de mí entró mi compañero Ángel Azagra y tiró de esa cadena e inmediatamente frenó el tren de golpe. Azagra desapareció debajo de unos bancos e inmediatamente se presentó el Jefe del tren y se puso a discutir con los PP. Alberto Barrena y Luis Barahona, que nos acompañaban; inmediatamente se levantaron los TRES TROVADORES del Perú, que nos querían muchísimo y le dijeron por qué tenían de forma descuidada el freno del tren, que el niño la confundió con la cadena del servicio. Convencieron al Jefe y revisaron el tren para arreglar los frenos y seguimos viaje.

Ya casi de noche llegábamos cerca de la Paz en lo que hoy es El Alto. La ciudad se veía como un Belén con sus tenues luces encendidas, esperamos largo rato y aunque no nos dijeron nada, vimos que dos máquinas iban adelante y una atrás, era para frenar el tren que tenía que descender hasta la ciudad. Por fin llegamos y nos hospedamos en la Casa de la Tercera Orden, era nada menos que la víspera de Navidad.

Al día siguiente, día de Navidad lo pasamos en el Convento Franciscano, donde nos trataron a cuerpo de rey, contentísimos de estar con 20 niños juguetones; al día siguiente salimos rumbo al Lago Titi-Caca -una parte para Perú y otra para Bolivia- y subimos en cremallera hasta El Alto para llegar hasta Huaqui, el lugar de embarque para pasar la noche en el barco OLLANTA que a la mañana siguiente nos dejaba en Puno. Ya estábamos en el Perú y sin más trámites tomamos el tren rumbo a Arequipa donde llegamos al día siguiente, casi de noche.

Allí nos esperaban los Padres de Arequipa en un gran grupo y nos llevaron hasta La Recoleta, donde pasamos unos donde pasamos unos días de ensueño, especialmente con el P. Juan B. Gamarra, que era el Guardián. Unos días más tarde tomamos nuevamente el tren hasta Mollendo para tomar nuevamente un Barco, esta vez el Mantaro, un barco de carga que llevaba gran cantidad de vacas, pero que en tres días nos acercó al Callao, donde nos esperaban Obispos, el Provincial y gran número de Religiosos. Era el 21 de enero de 1946.

Estudios eclesiásticos

Pasamos unos años en el Colegio Seráfico y luego pasamos al noviciado, para al año siguiente subir a Ocopa a seguir los estudios de Filosofía y Teología que terminó en diciembre de 1958, unos días de Ejercicios Espirituales y dispuestos a la Ordenación Sacerdotal el 6 de enero de 1959.

Vida apostólica

Poco después de su ordenación fue destinado al convento de Huánuco, donde era el brazo derecho del P. Guardián Fr Antonio Sarricolea, trabajando en la ciudad y en provincias con entusiasmo y celo. En el Capítulo de 1962 volvieron a designarle a Huánuco. Con todo, predica misiones en Arequipa con los PP. Luis Ayala y Tomás Santos.

Es nombrado Visitador regional de las Terceras órdenes.

Con el P. Teófilo Marina predica el P. Joaquín en Saposoa, Juanjuí y Tarapoto, durante dos o tres semanas en cada lugar Fueron llamadas por los PP. Pasionistas, que tienen la cura pastoral de esas ciudades.

A pedido de Mons. Iriarte, hizo las visitas a Villarrica y a todos sus anexos durante dos largos meses.

El 1964 viaja a España a ver a sus queridos padres y hermanos.

En el Vicariato de Requena

En 1965 pasa al Vicariato de Requena, a la Misión de Bretaña, en el Puinahua, y, durante seis años, atiende la parroquia de Tierra Blanca: atención a las Madres, visita a los puestos, clases de religión en los dos colegios, enfermos, instituciones.

En 1970, con el P. Félix Santamaría, colabora en la operación «Solidaridad», promovida por el canal 5. Luego lleva ayuda a nuestros hermanos de Huaraz y allí permanece con su alegría y entusiasmo para sortear el desastre.

Después viaja a España; en Diciembre de 1970 vuelve a Tierra Blanca y suple las ausencias obligadas de los misioneros de Orellana y Contamana. Como tal, asistió a la consagración de Mons. Odorico en la Catedral de Requena, sede de su Vicariato.

Otros destinos
        
En el Capítulo de 1975 y en el de 1978 es elegido y reelegido Guardián de Huánuco. Durante esos seis años no solo atiende a la Comunidad e iglesia con sus instituciones, sino que, consciente de un auténtico sentido de Iglesia, colabora con el obispo, los sacerdotes, religiosos y religiosas de la Ciudad y promueve una pastoral de conjunto en catequesis, Semana Santa, Corpus, semanas religiosas, etc.  Y trabaja mancomunadamente en los medios de comunicación social: televisión y radio locales.

En Huánuco fue tesorero-asesor de las Obras Misionales Pontificias y asesor de los Cursillos de Cristiandad.

Puedo agregar que cuando estuve de visita en Huánuco, todos los días celebraba la Misa conventual, con no escasa asistencia de fieles y religiosas, consecuente con las orientaciones de la nueva Liturgia, predicaba una sobria y bien pensada homilía con rica catequesis.

De nuevo en el Vicariato

De 1981 a 1990 regresa al Vicariato de Requena (en Bagazán, Jenaro Herrera). De 1990 a 1996 es Guardián de Ocopa. En 1996 pasa a Ica. Yen 1999 regresa a las misiones en La Merced (Vicariato de San Ramón) por muy poco tiempo, pues el Definitorio provincial en el 2000 lo designa Guardián de Chiclayo, donde permanece hasta el Capítulo Provincial de 2008, en el que la obediencia lo destina a Los Descalzos de Lima como Guardián. En el 2011 retoma la posta en Chiclayo como Guardián. A quejado por la enfermedad, que supo llevar con paciencia y buen humor, pasa a la Enfermería provincial en el Capítulo de 2014, donde ha permanecido hasta que el Señor lo llamó su presencia ayer, 5 de febrero, a las 9.30 am.

Fr. Joaquín era de carácter extraordinariamente festivo, era raro verle de mala cara y siempre, en los momentos tensos, tenía un chiste que anulaba todas las diferencias, era comunitario y sumamente servicial y siempre le conocí como un hombre muy bueno al servicio de sus hermanos. Siempre gocé con su sonrisa, con una sencillez desbordante. Desgraciadamente las enfermedades se apoderaron de él y sufría mucho, aunque calladamente y hacia normal lo que no era tanto, tenía deformaciones y puntos de gangrena, pero todo lo sufría con alegría y como sí no pasara nada. Espero que el Señor haya tomado cuenta de todas sus correrías por muchas zonas del Perú y sobre todo, por lo que hizo con sus hermanos sencillos, todos los sencillos del Perú.

Tomada de las Reseñas biográficas escritas por. Fr. Jesús Palacios, o.f.m., Fr. Braulio Romero, o.f.m., Fr. Jorge Horna, o.f.m. Editada por: Fr. Marcos Saravia, o.f.m., Lima 6 de febrero de 2018.

Terminada la comunión el mismo padre Marcos, agradeció, en nombre del Padre Provincial y de toda la Provincia a las personas que los acompañaron en estos días y también a las personas que cuidaron a «Monas» en la enfermería.

El féretro, en hombros de los hermanos, avanzó hacia el cementerio del convento, ahí el padre Severino hizo las últimas oraciones, bendijo el nicho y agradeció nuevamente a todos los presentes.