Noviembre, 2ª parte; Diciembre, 1ª

Continúo el relato de este viaje que tiene como principal objetivo la visita a las Misiones y la celebración del Sacramento de la Confirmación. Este año, coordinando una actividad de atención médica en las poblaciones de Orellana, Tierra Blanca y Juancito. Parte importante de los medicamentos que se entregaron a los pacientes, y muchos más que quedaron en las tres comunidades atendidas, fueron donación de la ONGD HESED PERÚ.

Mientras que hacía la visita a la Misión de Contamana, a los hermanos Ramón Cobo y José Luis Coll, Y a las hermanas Alma Pía y Mercedes (Franciscanas del Niño Jesús), el equipo de salud continuaba su labor en Orellana. En muchos momentos, desbordados por las personas necesitadas (nos dicen que sobre todo en cuanto a la optometría). Ellos siguieron su viaje hacia Tierra Blanca el día 28, viernes; en una tarde de mucha lluvia y con grandes dificultades para el transporte fluvial. Gracias a Dios, todos llegaron bien, tanto los que viajaron con el bote como los que tuvieron que abordar y viajar en la lancha. De esta forma, el sábado comenzaron la atención médica a la población; siguiendo el domingo (por la tarde, en el barrio de Venecia o San Francisco).

En Contamana celebramos la Confirmación el sábado 29, a las 7 de la noche. Fueron dos grupos de 16 personas; un grupo de jóvenes y otro de adultos. Poco a poco, la Iglesia se fue llenando de fieles, que participaron activamente en los cantos, acompañando a los confirmandos en este Sacramento del Espíritu. Que Él los haga fuertes en la fe y valerosos en el testimonio y en el servicio.

Orellana

A primera hora del domingo, antes de las 5’30, comenzamos nuestro viaje hacia Orellana. Allí celebramos el Sacramento a las 10 de la mañana. Fue un grupo de 10 jóvenes. La Iglesia estaba llena de fieles, familiares, amigos y padrinos; y la celebración, como en los demás lugares, siempre con sencillez y buena preparación. Después de la celebración y del compartir fraterno los participantes en la celebración, pasamos al almuerzo con todos los religiosos y religiosas, y a un tiempo de descanso, sobre todo para aquellos que más se habían entregado preparando, ensayando…

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Parte de la tarde la dediqué a revisar los proyectos que se han ejecutado en Orellana (Infancia Misionera, comunidades rurales, útiles escolares, animadores, apadrinamientos y atención a ancianos, etc.). Agradeciendo  todos los que nos ayudan a repartir y a compartir con los más necesitados. También a las religiosas, que tanto se entregan para llevar adelante las donaciones que recibimos desde diversos países (España, Italia…). Esta vez el paso por Orellana ha sido rápido. Pues, a las 5’15 del lunes, emprendimos el viaje hacia Tierra Blanca. Un viaje rápido y tranquilo; viendo amanecer y gozando de una temperatura agradable.

Tierra Blanca

A la llega a Tierra Blanca, nos encontramos de nuevo con el personal de la campaña médica (aquí había llegado ya la doctora Gloria, que había estado en Requena recuperándose) y con las hermanas y el sacerdote de la Misión. Y, sin detenernos mucho, al río, para llegar al pueblo de Dos de Mayo, no muy lejos de Tierra Blanca. Hay dos pueblos con este nombre; al que llegamos, a la orilla del Ucayali, se le llama “nuevo”, aunque por sus construcciones pareciera anterior al que se encuentra más adentro y que es la capital del Distrito de Sarayacu.

En pocos minutos recorrimos el pueblo, avisando a las familias y llegando hasta las escuelas, y comunicando a los profesores la atención que se iba a dar, especialmente para los niños. Fueron muchos los que, casi de inmediato, llenaron el local comunal; por lo que las atenciones comenzaron sin perder nada de tiempo y se prolongaron hasta la 1 de la tarde.

Tuve el gusto de caminar hacia el otro pueblo Dos de Mayo, la Capital. Me decían que era un paseo de 45 minutos, cuando en verdad fueron casi 90. Tres horas caminando por una carretera embarrada, por la que en dos ocasiones me crucé con dos motocicletas. El pueblo es un poco más grande, en todos los aspectos. Seguro que uno de los alcaldes quiso hacer una capital con muchos servicios, algunos necesarios (como el agua corriente, la vereda-calle) y otros, no tanto (como la monumental plaza). No podía estar mucho tiempo, pero sí busqué al animador del pueblo (tienen una gran capilla), Elmer Rojas; amenazaba lluvia y el camino era muy largo. Cuando llegué al otro Dos de Mayo, observé que había llovido muy intensamente, las calles parecían torrenteras, y la gente había regresado a sus casas. Todo estaba tranquilo; el personal de Cáritas y las voluntarias, muy contentos del trabajo que habían realizado. De nuevo, al deslizador, camino de Tierra Blanca. Cuando llegamos, la hermana Ester nos había preparado un rico almuerzo. Era la última tarde para ellos y tenían que preparar las cajas de medicamentos e instrumentos para viajar a Juancito al día siguiente. Allí nos volveremos a encontrar el día 4, cuando yo tendré la celebración de los Sacramentos.

Así, pues, la campaña siguió durante casi tres días en Juancito. Según nos contaron (y también yo puede comprobar el día 4 de diciembre), con muchas atenciones. Yo permanecí en Tierra Blanca esos mismos días. Pude, sin duda, descansar de los viajes, y pasear por el pueblo, visitar el nuevo centro de salud, conversar ampliamente con el sacerdote y las hermanas, seguir las obras que se están realizando (a muy buen ritmo y con muy buena perspectiva).

Se había programado la celebración de la Confirmación para el día 3, coincidiendo con el cumpleaños de la hermana Amanda; pero este año ella tuvo que celebrar su aniversario de camino hacia Lima.

En Tierra Blanca, apenas hay energía eléctrica dos horas al día (de 7 a 9 de la noche). Por esa razón, el P. Wilfredo programó la celebración a las 3’30. Y, a pesar del calor, la Iglesia se encontraba llena; un coro de niños, acompañado de una profesora, animaba con cantos. Todos participaban. La celebración de los 16 jóvenes y adultos resultó hermosa y participada, incluso en la homilía. Después de la celebración, el grupo de “pre” (los que el año próximo se confirmarán) preparó un encuentro festivo, con muchas actuaciones de “grupos regionales” y con abundancia de dulces y refrescos para todos. Que la alegría del Espíritu llene la vida de todos y que aquí haga crecer una comunidad viva en la fe y en el servicio a los necesitados (como un detalle significativo: los jóvenes presentaron bandejas de frutos de esta tierra para ayudar a las hermanas en la atención a los ancianos).

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Juancito

Y a primeras horas (5,15 h) nos pusimos en camino hacia Juancito. La noche había estado lloviendo sin cesar y se presagiaba un día de lluvia, sin sol y fresco. Así fue. Llegamos a nuestro destino muy pronto, antes de que comenzaran las atenciones médicas. No obstante la lluvia, acudió mucha gente a recibir atención y medicamentos. No podía estar mucho tiempo en este pueblo. El clima y la situación de las calles nos obligaba a estar dentro. Pero lo que sí pude fue revisar detenidamente las obras de la Capilla y de la Casa misión, y dialogar con el constructor. Esperaba encontrarlo todo más avanzado. Las dificultades que nos presentaron ciertamente no les convencían ni a ellos mismos. Sólo puedo desear que terminen pronto. Algo que a todos nos impresionó fueron las condiciones materiales en que vive el hermano Ricardo, responsable de esta Misión.

A primeras horas de la tarde, los jóvenes que iban a recibir la confirmación se confesaron. Fue un tiempo oportuno para conocer un poco lo que ellos viven y las motivaciones para recibir este sacramento. A la hora prevista iniciamos la celebración: 16 bautizandos y 16 confirmandos. El Coro espontáneo del personal de Cáritas ayudó a una celebración más festiva y participada. Después del tiempo para las fotos y los saludos, nos retiramos. El tiempo no permitía mucho más. Nosotros quedamos en cenar juntos y, así, despedirnos.

Bretaña

Toda la noche llovió con mucha intensidad, especialmente a partir de las 2 de la madrugada. Habíamos decidido ponernos en camino a las 6. Y, a pesar de las muchas dificultades, cumplimos el horario. No sin antes recibir una buena lluvia y entrar al deslizador bastante mojados. Así continuó el viaje: con lluvia y tiempo fresco. Antes de las 10 de la mañana, llegamos a Bretaña. Todos siguieron el viaje hasta Requena (las doctoras tenían que viajar a primeras horas del día siguiente hacia Iquitos). Pero quisieron entrar en este pueblo y saludar a su párroco, el P. Jorge Vargas. Fuimos muy bien acogidos. Un año más, nuestra visita al pueblo coincide con las fiestas patronales, en las que todo el pueblo participa en la elaboración de dulces y refrescos regionales (chicha, masato), invitando a todos a degustar sus productos. El día de la fiesta (8 de diciembre, La Inmaculada, Patrona de Bretaña y de nuestro Vicariato), todo el pueblo comerá todo lo que se prepara (rosquilla, puchucuy, ñutos o “borrachos”, huahuillos, caldos, carnes, etc.) y correrá abundantemente la bebida.

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El mismo día de la llegada, por la tarde, recorrimos el pueblo y saludamos a muchos de sus pobladores. También participamos en la Eucaristía y en el encuentro con los 5 jóvenes que recibirán la confirmación. Tuvimos la suerte de gozar de la corriente eléctrica (durante mucho tiempo, el pueblo pasa a oscuras), aunque de forma intermitente.

La celebración de la Confirmación fue el día 6, a las 9 de la mañana. En horas de la madrugada llegaron los músicos de Requena, quienes amenizarán todos los actos de la fiesta, durante casi tres días. Ellos acompañaron a la gente del pueblo a trasladar, a modo de procesión, la humisha, desde el puerto hasta la Plaza de Armas.

En el pueblo se respiraba ya ambiente de fiesta, más preocupados de los preparativos para los días siguientes que por la participación en la celebración. A pesar de todo, fue emotiva y sencilla. Los jóvenes tenían un semblante de fiesta y de saber lo que estaban viviendo. Que el Espíritu los haga valerosos para ser testigos. Tarea nada fácil en este ambiente social que les envuelve y les tienta por tantos caminos.

Flor de Punga

Al terminar, nos pusimos de nuevo en marcha. El tiempo ya era más caluroso. El viaje hacia Flor de Punga se hizo rápido. Llegamos antes de la una de la tarde. Nos esperaban unos jóvenes que acompañan al P. Florencio, quienes nos ayudaron a llevar las pocas cosas que llevamos hasta la casa Misión.
Por la tarde, casi noche, comenzó una velada literaria, artística y musical. Como todos pudimos comprobar, han sido muchas horas, días y semanas de preparación. Todos los asistentes, muy numerosos, siguieron con  mucha atención el desarrollo de las danzas, cantos, etc. Particularmente emocionado se encontraba el P. Florencio.

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El domingo, a las 9, celebramos la Eucaristía y la Confirmación de los jóvenes. El templo se encontraba lleno de fieles. Los cantos, ofrendas, dirigidos por las hermanas de Copacabana, hicieron que fuera muy emotivo este sacramento.

Después del almuerzo, que compartí con Florencio, tomamos nuestro deslizador para dirigirnos a Requena. Tenía que participar en la celebración de la Confesión de los niños de primera Comunión de Emaús. El P. Antonio y los catequistas prepararon a los niños para recibir el sacramento del Perdón.
Termino aludiendo a la celebración de la Inmaculada, Patrona de nuestro Vicariato. En la Eucaristía de la mañana, en la Catedral, un grupo numeroso de niños recibieron el sacramento del Bautismo; otros, la primera Comunión. Más tarde, a media mañana, también en el barrio de Vargas Guerra tuvimos otra celebración con seis niños que recibieron la Eucaristía. Por la tarde, el Colegio de María Inmaculada pudo realizar, a pesar del mal tiempo, una procesión por varias calles de Requena.

Han sido muchas otras cosas, no reseñadas aquí, las que se han realizado. En casi todos los centros de catequesis han tenido celebraciones de bautismo y de primeras comuniones.

Encuentro de animadores

Se ha realizado (27-29 noviembre) un encuentro de animadores de las Parroquias de Requena y de Jenaro Herrera. La verdad es que fueron pocos los participantes; el desarrollo de las actividades y de los temas corrieron a cargo de los religiosos (Antonio, Pablo, Pilar, Romy) y de algunos profesores de religión, que son también catequistas (Delio, Isabel y Mercedes). Transcribo las notas de Isabel Pintado.

Charla

El día jueves 27 de noviembre del 2014 se realizó una charla de mucha importancia para los animadores de las comunidades aledañas a nuestro Vicariato de Requena. Teniendo como finalidad fortalecer e informar sobre el avance del Proyecto Pastoral del Vicariato Apostólico de Requena.

El Proyecto es nuestra “brújula” que nos orienta por donde tenemos que ir y es importante conocer las bases o ejes que fundamenta el porqué del Proyecto. Los ejes que sostiene este gran proyecto son:

1. SOMOS HERMANOS Y LA HERMANDAD ES EL SUEÑO DE DIOS PADRE.

Elementos que construyen la hermandad:

2. EL TESTIMONIO DE LA “SIMPLE PRESENCIA” FÍSICA Y ESPIRITUAL.

3. LA CARIDAD

4. LA MISIÓN COMO DESAFÍO Y RETO

Estos 4 ejes se dieron a conocer y comentar con los animadores para así obtener una idea clara de lo que se desea obtener con el Proyecto, siendo estos ejes la vértebra para la Nueva Evangelización en nuestro trabajo Pastoral.

También se comentó sobre unas de las áreas que tiene presente el Proyecto Pastoral que es

La familia y los jóvenes,

conociendo la introducción, que nos habla de lo queremos lograr en esta área para que el anuncio de la buena noticia llegue y sea fructífero.

Para el desarrollo de esta primera área se trabajara teniendo en cuenta la siguiente metodología que destacan tres pasos:

1. Descripción de la realidad
2. Descripción de la meta que queremos
3. Concreción pastoral

El desarrollo de la actividad con los animadores fue agradable y entretenida teniendo en cuenta la oración, algunas dinámicas y el desarrollo de los temas, en la cual se dialogó, comentó algunas citas bíblicas que hablan sobre la evangelización y también se resaltó la importancia de estas personas (animadores) en las diferentes comunidades, que a través de ellos se refleja la simple presencia y medios para dar a conocer la Buena Noticia.